De la sidra al libro y del libro a la danza

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En una nueva ubicación con vistas a los pantalanes del Dique de Abrigo, las Casas Regionales volvieron a regar las fiestas de sidra asturiana y pescaítos andaluces. Y es que después de la tormenta que despertó el hecho de suprimir el evento del mapa festivo, llegó la calma en una carpa donde seis comunidades tendrán representación y con ellas, sus especialidades culinarias. Sin relación con el anterior certamen, seis hosteleros se ponen al frente de una actividad que servirá raciones hasta el día 31. 
Entre tanto, Méndez Núñez volvió a ser el epicentro con nuevas presentaciones de libros como la de “Aprende a cocinar lo suficientemente mal para que otro lo haga por ti”, de Itxu Díaz, en Arenas, donde el escritor invita a destrozar las recetas y a preparar platos intragables. Además, Xavier Alcalá habló de “Fábula”, de Galaxia, y los niños acudieron a la puesta de largo del libro “De paseo con Crunia”, de Cristina Corral. En Mostrart, los artesanos despacharon sus productos hechos a mano al mismo tiempo que en los jardines se vio el folclore de Taiwan y Méjico sobre lo verde. Procedían de los grupos FanYu Dancing Group y Vallarta Azteca, que contaminarán hasta hoy de multicultura este lado de la ciudad. 
Al otro, en A Sardiñeira, una docena de artistas se unían para ofrecer una pieza colectiva. Bajo la dirección de Felix Fernández, los Rut Balbís, Ánxela Blanco, Carlota Pérez o Armando Martén, entre otros, salían a la pista para presentar la danza contemporánea como un pastel al que todos aportaron ingredientes. Se llamó “Campo magnético”.

De la sidra al libro y del libro a la danza