Antidisturbios coruñeses regresan a casa tras varios días sofocando altercados en Barcelona

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Cerca de 200 personas, entre agentes y familiares, aguardaron ayer en la puerta de la Comisaría de Lonzas la llegada de los agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) que habían intervenido en los disturbios que se registraron durante toda la semana en Barcelona.  Fueron cerca de treinta miembros de “los rayas”, como son conocidos informalmente, los que volvieron a casa para descansar una semana antes de volver a la zona de conflicto en la que se ha convertido la ciudad condal, donde vivieron lo que todos coinciden en señalar como la experiencia más terrible en todos sus años de servicio. Otros 70 permanecen allí, velando por el orden público pero los que regresaron, sonrientes y cansados, saludaron a través de las ventanillas. Hubo abrazos, aclamaciones, y agradecimientos. “Es un día para acordarnos de los compañeros”, señaló uno de ellos.

Fueron mucho más explícitos los representantes de los sindicatos policiales, que criticaron de forma unánime la gestión de los disturbios. Desde el sindicato mayoritario Jupol señalaron que ya han pedido por escrito la dimisión de los responsables policiales, así como del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska: “Ha sido una gestión nefasta, peor que la del 1-O”.

Desde el CEP, Borja Varela comentó que es necesario pedir responsabilidades a los políticos por  los peligros que asumieron los agentes durante el operativo, en el que llegaron a asumir turnos de 16 horas en condiciones precarias. Los efectivos coruñeses estuvieron presentes en el ataque a la Jefatura Superior de la Vía Laetiana, donde recibieron una lluvia de adoquines a la que respondieron agotando las pelotas de goma.   

Medios en desuso

“No se aprendió nada del 1-O”, señalan desde Jupol. Antonio García, del sindicato UFP, añade que el número de efectivos durante esta semana fue bastante menor que en la del referéndum ilegal y que en aquel entonces, los policías nacionales contaron con el apoyo de la Guardia Civil, mientras que en esta ocasión estuvieron solos, a pesar de que los GRS del Instituto Armado estaban  listos para actuar. Desde SUP, Sandra Castro recrimina que no se usaran todos los medios, como la tanqueta con agua (aunque sí se usó la de los Mossos) y les propone para la orden al mérito policial.

Los portavoces policiales evocan las imágenes en los que se veía a los policías rebuscar entre los cascotes de la Vía Laietana en busca de bolas de goma. “Aguantaron hasta agotar todos los medios que tenían”, señalan desde UFP.  Lo único positivo fue la buena coordinación con los Mossos d’Esquadra.

Hospitalizado

Por otro lado, continúa hospitalizado en Barcelona el miembro de la UIP que recibió el impacto de una bola metálica en el brazo, que le rompió dos huesos. Fue operado el lunes y se le puso una placa y varios tornillos y se espera que se recupere. No fue el único herido en el contingente coruñés. Alguno bajó de la furgoneta cojeando. “No iban al hospital, dormían y volvían a salir a la calle”, asegura Castro.

Para muchos, Barcelona ha sido un antes y un después.  “Nunca han visto tanta brutalidad hacia ellos y esos métodos, había verdadero odio”, aseguran. Pero la semana que viene, tendrán que regresar a esas calles.

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