Moll, los recuerdos del crack

18 marzo 2011 / 18 junio 2012 La sede de la peña deportivista Pepe Guillín se convirtió ayer en una auténtica universidad del fútbol al contar con la presencia de dos genios, Juan Carlos Valerón y Dagoberto Moll
|

 

El deportivismo debería cerrar filas entorno a la figura de Dagoberto Moll, uno de los grandísimos jugadores que ha vestido la casaca blanquiazul, un coruñés que nació en Uruguay y se quedó en Galicia y una persona querida y admirada por todos. De hecho, podría hacer el saque de honor el sábado perfectamente, ya que ha vestido también la camisola celeste después de su exitoso paso por Riazor y el FC Barcelona.
Eso sí, que nadie lo ponga en duda. Moll es absolutamente blanquiazul. Su equipo es, ha sido y será el RC Deportivo. Sigue al equipo desde que un buen día, hace 65 años, saltó al estadio de Riazor, primero para besar el título de Liga, ya que el Depor fue subcampeón y faltó muy poco para alzar el título. Un año después voló sobre el verde del campo herculino para formar una de las delanteras más impresionantes de la historia del fútbol español: La Orquesta Canaro.
¡No diga gol, diga Canaro! Señalaban los diarios una y otra vez cuando Corcuera, Oswaldo, Franco, Moll y Tino machacaban a sus rivales a base de fútbol espectacular y goles de todos los colores.
El exfutbolista espera que el Depor gane. “Veo que ha mejorado, ha dado un pequeño paso adelante en Madrid y si juega así, con el apoyo de Riazor, creo que tiene el 70% de posibilidades de ganar”, confiesa.
“En un partido de estos no importa en que puesto están los equipos. Nosotros hemos estado mal y hemos ganado, y ellos se han encontrado en peor situación y nos han vencido. Es un partido distinto a todos”, explica Dagoberto Moll.
Son muchos los recuerdos de este auténtico crack de todos los tiempos en la historia del Deportivo. “Siempre quedan, y siempre hay alguno que destacas más. Por ejemplo en aquella promoción en la que teníamos que jugar en Vigo. Entonces los que descendían jugaban contra los que venían de Segunda y teníamos que defender la categoría. Ganamos por 3-2 con Helenio Herrera de entrenador. Fue un gran partido, una alegría. Era un momento comprometido pero conseguimos la victoria”.
Moll formó en uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Con los ya mencionados compañeros de ataque o con el enorme Acuña en la meta blanaquiazul. Después de el subcampeonato las gestas se repitieron desde los noventa. ¿Podemos volver a soñar con estar arriba otra vez?
“Sí. Creo que hay que intentarlo. Ahora es complicadísimo porque los equipos grandes le sacan 20 puntos al tercero. Las diferencias son enormes, no hay la igualdad de antes, pero siempre hay que intentarlo”, apunta.
Y para finalizar esta pequeña conversación con Moll una respuesta a la pregunta que ayer se hacía por este país. ¿Hay alguna duda de que el coruñés es el primer equipo de Galicia? “Creo que no hay ninguna duda. El Deportivo siempre ha estado a una altura superior al Celta y, desde la época de Arsenio, todavía más, luego con Irureta... Eso está ahí y no hay dudas”, concluye el maestro. Y si lo dice Moll, es un axioma. 

Moll, los recuerdos del crack