La inercia ganadora del líder

El capitán del Fabril Álvaro Queijeiro, autor del 3-0 ayer ante el Talavera, se zafa del visitante Paul Quaye | quintana
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El Fabril sobrevivió a las importantes bajas, a un sofocante calor que invitaba más a echarse una siesta que a jugar un partido de fútbol y a una espesa primera mitad para encadenar la sexta victoria consecutiva, dar un nuevo golpe encima de la mesa y continuar como líder en solitario de Segunda B. Fue determinante la entrada en el segundo acto del panameño Ismael Díaz, que dio las asistencias a Lucas y Pinchi en los dos primeros goles blanquiazules. Por último, una preciosa jugada entre Ortuño y Queijeiro puso la guinda a un triunfo más sufrido de lo que dicta el marcador.
El Fabril echó de menos en la primera mitad la capacidad de creación de Edu Expósito y la magia en tres cuartos de jugadores como Romay o Bicho. El filial no se sintió cómodo y no fue capaz de sacar el balón jugado desde atrás con cierta claridad. De hecho, el Talavera ofreció mejores sensaciones en el inicio del partido. El conjunto visitante ahogó la salida de balón de los blanquiazules e inquietó la portería de Álex Cobo en la primera media hora.


La mejor oportunidad del primer acto también fue la mejor. Un mal despeje de Raúl González le sirvió a Víctor Andrés para conectar un disparo que interceptó Espinar al borde del área. El delantero se quedó solo ante Álex Cobo pero mandó el balón por encima del larguero. Acto seguido, Espinar tuvo otra oportunidad de resarcirse. El punta se revolvió en el área tras un saque de banda e intentó el pase atrás cuando se encontraba sin ángulo sobre la línea de fondo. Sin embargo, apareció Álex Cobo para sacar una mano salvadora en el momento justo. No fue la única intervención de mérito del portero local, que fue valiente en las salidas por alto y evitó algún problema que otro a sus compañeros.
La primera del Fabril se hizo esperar hasta el minuto 18 y fue un tímido remate de cabeza de Uxío tras una cabalgada de Pinchi. Poco después, Galán protagonizó el primero disparo a puerta del filial pero Machuca detuvo sin problema el flojo chut del extremo.
A pesar de no encontrar la fluidez de otro días, el Fabril se fue desperezando poco a poco con el paso de los minutos. Queijeiro no se cansó de ofrecer líneas de pase a los centrales y finalmente el filial pudo sacudirse la presión inicial del Talavera para asentarse en campo contrario con cierta comodidad. Sin embargo, la profundidad en ataque seguía siendo otra asignatura pendiente. En la segunda parte cambiaría el cuento.

Cambios decisivos
A las primeras de cambio, el Fabril consiguió meter el miedo en el cuerpo a su rival más que en toda la primera mitad. Un insistente Pinchi recogió el balón en la banda izquierda y después de regatear a dos rivales, disparó con el interior a pocos centímetros del poste.
Las sensaciones ya eran otras y Cristóbal Parralo insistió en la idea de ir a por el partido con un cambio ofensivo. El juvenil Ortuño por Carlos López. Martín Bengoa retrasó unos metros su posición y el joven valenciano ocupó la mediapunta. Un cambio, que junto al de Ismael Díaz por un discreto Borja Galán, fue decisivo.
Sin ir más lejos, el atacante panameño ya tuvo una opción de abrir la lata pocos minutos después de su entrada, pero su disparo se marchó demasiado cruzado. La lesión de One, nuevamente inspirado en la zaga, parecía que podía trastocar los planes del Fabril pero de nuevo apareció Ismael Díaz para sacar las pegatinas al lateral Óscar Prats en una carrera y dejar solo a Lucas con un pase sutil. El lateral entró en el área como un avión y definió con la puntera al segundo palo. Lo más difícil ya estaba hecho. A partir de ahí, el partido fue cuesta abajo para el Fabril.


Sobre todo cuando tres minutos después llegó el 2-0. El merecido premio para Pinchi. Otra vez Isma fue el encargado de asistir al goleador blanquiazul tras una cabalgada. Aunque en este caso el coruñés se tomó su tiempo, calibró el punto de mira, apretó el gatillo y fusiló la portería visitante con un disparo cruzado.
Abegondo ya era una fiesta y todavía faltaba ponerle el lazo al regalo. De eso se encargaron Ortuño y Queijeiro. Ambos trenzaron una doble pared que mareó a los defensores del Talavera y el capitán definió con clase ante la salida de Machuca. El Fabril sigue siendo un rodillo hasta en los días más dubitativos. Es la inercia del líder. Y que siga así. l

La inercia ganadora del líder