La cita con Serrat y Sabina provoca “overbooking” en la zona para discapacitados

la pareja actuará a las 22.30
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Las personas con movilidad reducida contaron con más vicisitudes de las normales para acceder al concierto que ofrecieron Sabina y Serrat en el Coliseo el pasado sábado. Un fallo informático, según indican los acomodadores, provocó “overbooking” en la parte reservada para ellos en el tendido bajo.

Esto supuso una serie de contratiempos para los que en su día pagaron por un sitio en este espacio y otro para su acompañante. En concreto, las localidades, de 35 euros cada una, posibilitaban poder disfrutar a los dos juntos de la música de estos dos “pájaros” haciendo un contraataque. Según testigos, el último en llegar al directo con las luces ya apagadas tuvo que quedarse fuera del perímetro y ver a los dos artistas detrás de la fila habilitada. Fue mediado el recital cuando pudo ocupar su lugar junto a las demás personas con discapacidad y un compañero a su vera sentado en una silla plegable.

El espacio reservado para estas personas en el tendido bajo se quedó pequeño en el concierto del pasado sábado en el Coliseo

Desde el IMCE comentan que esta situación vino dada porque algunos de los espectadores en silla de ruedas quisieron estar acompañados por más de una persona y esto hizo que el resto tuviera problemas a la hora de coger sitio. Apuntan que lo que no puede ser es que cuatro espectadores se coloquen al lado de un discapacitado y no dejen espacio para los demás.

Sin embargo, testigos apuntan a que sí cumplieron con la norma de uno por cabeza y que los que quisieron estar cerca de sus amigos de movilidad reducida lo hicieron, pero de pie. En las escaleras o apoyados sobre el muro. Es más, señalan que hubo quien compró localidades al lado de estas personas y sus parejas de baile cuando, en realidad, la fila solo estaba destinada a personas con diversidad funcional. Estos tuvieron entonces que ocupar otros asientos vacíos, distintos a los reservados.

Lo cierto es que al final, los miembros de Protección Civil y los acomodadores lograron solventar el problema y todos estuvieron en la zona del tendido por la que habían pagado con antelación. En una infraestructura que prevé con tiempo el número de personas con discapacidad que van a hacer acto de presencia.

Desde el IMCE apuntaban ayer que en caso de que estos espectadores superen los metros cuadrados acotados, se habilita otra parte del multiusos para darles cobijo, una especie de palquito en un lateral próximo al primero. Esta ubicación responde a que están muy cerca los baños de fácil acceso y así los discapacitados no tienen que rodear todo el esqueleto del bloque.

 

acceso

Según denuncian, este no es el único impedimento que tienen para llegar al Coliseo, ya que como en el resto de la ciudad, el espacio no dispone de buenos accesos en su entorno para los que usan sillas de ruedas y si los hay, no están bien indicados, tal y como comentaba una afectada. La joven, que dejó el coche en el párking del multiusos, tuvo que apartar unas vallas para seguir su camino porque la otra posibilidad pasaba por atravesar los bolardos con su familiar discapacitado o bien atajar por una acera sin bajada.

Una vez que ambos entraron en el edificio, denotó cierta desinformación porque si bien unos acomodadores le decían que tenían que hacer uso del ascensor para llegar al destino, otros le recomendaban circular por detrás del escenario hasta dar con el sitio. “Cada uno me decía una cosa”, afirma la afectada, que al final optó por el camino más corto. Directo a la parte reservada, donde se encontró con el problema. Tras un primer momento en el que le invitaron a abandonar la fila, pudo finalmente estar con su pariente y degustar buena música en compañía. n

 

La cita con Serrat y Sabina provoca “overbooking” en la zona para discapacitados