“La mujer es el centro del sentimiento en las óperas”

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La voz de Lise atenderá a los caprichos de Strauss en el Palacio de la Ópera. Con el que no deja de encontrar nuevos retos que le hacen pensar en la ópera como una gimnasia. Sobre todo cuando toca gala y hace “boing, boing” de un personaje a otro. Y todo se juega en el sprint.

¿Cómo es la realidad de las mujeres en la ópera?
Es diferente porque las mujeres tienen que elegir entre tener una familia o vivir en la escena. No es imposible, pero sí muy difícil de encajar. En las óperas es, a su vez, el centro del sentimiento, de lo que se está expresando. Esto implica más entrega que la del hombre, para que se pueda transmitir una emoción. Es el corazón de todas las obras. En el caso de Strauss, mucho más todavía porque la emoción es más intensa. Las escenas que interpretaré se extraen de las óperas “Elektra” y “Salomé”, dos personajes completamente enclaustrados, sin posibilidad de expandirse.

En una gala donde se tiene que meter sola en el personaje.
No es un maratón, es un sprint. Es casi un “solo ante el peligro”. En una ópera escenificada puedes recoger emociones de la orquesta, del público, de los compañeros y de la misma obra, que tiene a su vez ciclos de mayor o menor energía. En una gala tienes que encerrar en pocos minutos al personaje. Todo lo es que Elektra, que es muy compleja, Salomé y la Mariscala, que vocalmente es muy distinta y supone un reto porque tengo que recoger la voz.

Después de sorprender con Turandot, ¿está contenta por volver a la ciudad?
Muy contenta porque me encanta la ciudad, la comida, el clima y la gente. Me siento cómoda cantando en la Temporada Lírica porque los responsables del ciclo conocen las voces y el repertorio, algo que no es habitual.

¿Conoce a sus compañeras?
Es la primera vez que trabajamos juntas igual que con el director. Günter es perfecto, parece que tiene a Strauss dentro de su cuerpo. Conoce el camino a recorrer para llegar a lo que quiere.

¿Sabía de la existencia de María Luisa Nache, a la que homenajearán esta noche?
Estoy honrada de haberla conocido en este contexto porque no sabía nada de ella y me he quedado sorprendida de su altura.
Después de llegar al nivel máximo, ¿cómo sigue alimentando su voz?
Voy dando siempre pasos hacia adelante en el repertorio. En febrero estrenaré “Elektra” y más tarde “Brunhilda”, que es el top de los roles. El repertorio alemán exige mucha resistencia y junto con Isolda, estas dos son las más complicadas de Wagner. Strauss es otra cosa porque te pide más que cantar. Para el artista es muy importante seguir creciendo porque sino todo pierde sentido. He interpretado 120 veces a Turandot y le sigo encontrando nuevas cosas en la música y el drama. Otras cantantes prefieren una vida más cómoda.

Y una actitud más distante. Usted sorprende por su cercanía.
Soy californiana y precisamente en A Coruña hay algo energético que me recuerda. Es mi forma de ser y quizás también tenga inseguridades, pero voy directa porque tengo claro el destino. n

“La mujer es el centro del sentimiento en las óperas”