“En estos 20 años he puesto a la Sinfónica por delante de mi carrera”

vã­ctor pablo pã©rez se despedirã¡ oficialmente en donosti, pero probablemente su ãºltimo concierto al frente de la osg en la ciudad serã¡ en agosto en la plaza de marã­
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Víctor Pablo se va con la seguridad de que deja atrás la mejor orquesta del país y un proyecto de futuro que necesita del apoyo institucional. Para que la OSG sea más gallega todavía. Con un nuevo director del que apenas tiene referencias pero al que le pide que se implique con el colectivo. De condición “altamente sensible” y con un sonido propio. Macerado desde hace 20 años.

 

Acaba de salir de su despacho Bieito Romero, ¿Están pensando en hacer algo con Luar na Lubre?

Se está estudiando su colaboración en un concierto para la temporada 2013-2014, que va en la línea de otros anteriores con Carlos Núñez, Mercedes Peón, Susana Seivane y Cristina Pato. La idea es seguir profundizando en ese tipo de mezcla para poner la OSG al servicio de otros públicos y estéticas.

 

¿Ya sabe cuál será el último concierto que dará con la OSG?

Será en San Sebastián los dos últimos días de agosto y dentro de la “Quincena Donostiarra”, el festival más antiguo de España. En A Coruña la despedida posiblemente sea en María Pita.

 

Marcha con el título de director honorario. Y no es la primera vez. En Tenerife también le otorgaron esta distinción.

Estoy muy orgulloso de ello y existe un compromiso mutuo de colaboración en una serie de conciertos y programas. El balance es muy sencillo. Aquí queda la mejor orquesta del país y de las mejores de Europa. Mi sentimiento de orgullo es absoluto.

 

Aún se van a enfadar desde Madrid...

No tienen por qué enfadarse. Me voy a Madrid con un gran proyecto y muy ilusionado pero la OSG se ha convertido en el mejor instrumento de España. No lo digo yo sino los mejores directores que han pasado como Maazel. Con un proyecto de futuro representado por tres orquestas y tres coros de jóvenes.

 

En la presentación de Dima Slobodeniouk insistió mucho en que el proyecto de la OSG había que entenderlo de una manera global.

Hay que defenderlo a capa y espada porque es el futuro. Todo el proyecto que se inició hace 21 años no tendría sentido sin la Orquesta Joven y los coros y sin la implicación del tejido social de la ciudad y Galicia. En función de cómo se cuide, Galicia tendrá un futuro espléndido o no. Es como si se invierte en investigación y de repente se aborta.

 

¿Se puede decir que hay cantera?

Existe una magnífica cantera de 80 niños que se especializan desde los siete años en cuerda, que es la gran carencia de España y Galicia. En la Joven son 90, todos gallegos y con un nivel cada día más alto. Ellos están preparados para nutrir a la Sinfónica y otras orquestas nacionales.

 

Pero al final la mayoría de los músicos no son gallegos.

Es por lo que este proyecto es tan importante. La razón es sencilla. En España se creó una especie de círculo vicioso horrible donde no había orquestas porque no había músicos bien formados y no había músicos bien formados porque no había orquestas. Esto se rompió al introducir músicos de todo el mundo que, además de tocar, formaron a las nuevas generaciones. Fue algo que ocurrió hace 20 años pero es ahora cuando se ven los resultados.

 

¿Cuál ha sido su máxima aportación a la Sinfónica?

Me he entregado a fondo. He vivido los 20 años de forma muy intensa, de manera que he puesto a la institución por delante de mi carrera.

 

¿Ha perdido muchas oportunidades por estar aquí?

Sí, al estar aquí no he podido estar en otras partes del mundo. Hay gente que critica que mi carrera no es internacional y yo me pregunto: “¿Acaso Iniesta es peor porque no juegue en el Bayern de Munich?

 

Decían sus detractores que no arriesgaba.

Pero si se ve en la programación: se ha pasado por todo tipo de autores y se han interpretado integrales de sinfónicas de todos los grandes compositores, las óperas más importantes y los encargos de autores gallegos y españoles. Hemos grabado casi 30 discos diferentes y realizado giras internacionales.

 

¿Su momento más especial?

El momento más interesante fue cuando la orquesta tocó en Viena, que es el centro neurálgico de la música mundial y cuando interpretó la tetrología de Wagner. Ambos fueron hitos en la historia de Galicia. La OSG no me ha dejado nunca de sorprender porque ha sido capaz de tener un sonido propio en un mundo en el que todo está muy estandarizado.

 

¿Qué tiene Dima Slobodeniouk que no tiene usted y al revés?

No lo conozco mucho. Solo por referencias. La elección se hizo a través del gerente del Consorcio y la valoración de los músicos. Ha estado solamente una vez pero ha habido una especie de gran flechazo con sus virtudes y sus defectos que es lo que pasa con los flechazos, que tienen este tipo de salidas. Traerá sus propias ideas para que la OSG progrese pero se encontrará con una orquesta que ha tocado todo el repertorio, por lo que cualquier abundamiento en el repertorio deberá aportar algo específico.

 

El director explicaba que vertería en la OSG sus orígenes rusos y escandinavos. ¿Está preparada la butaca coruñesa para consentir tal apertura?

Todo depende del equilibrio y de cómo se programe. El público está abierto a recibir nuevas músicas pero también a escuchar piezas del gran repertorio. Lo decisivo del director no será su implicación musical sino la humana con la ciudad y la orquesta. En cómo la atienda porque el día a día es muy complicado y el colectivo de una orquesta es altamente sensible. Si va a emplear tiempo en esto, todo va a ir bien. Si viene nada más que a dirigir sus conciertos, podrá haber problemas

“En estos 20 años he puesto a la Sinfónica por delante de mi carrera”