El “criptoblanqueo” es como “encontrar una aguja en un pajar”

Imagen de un monumento dedicado al Bitcoin en Eslovenia | antonio bat (efe)
|

Su anonimato, la dificultad para rastrear sus movimientos y la falta de control convierten a las criptomonedas en la herramienta ideal para blanquear dinero, un filón que los delincuentes están aprovechando y que la UE, a remolque, está intentado regular.
Desde que en 2009 nació la más famosa de las criptodivisas, el bitcoin, se especuló mucho sobre si las supuestas virtudes de ser un método de pago democrático que no depende de las autoridades que proclaman sus defensores se pueden volver en contra de la sociedad y servir como herramienta para los criminales, incluyendo terroristas y narcos.
Aunque aún son pocas, en España ya ha habido algunas operaciones contra narcotraficantes que usaban las monedas virtuales para lavar el dinero del delito, una de las últimas el pasado abril contra una banda que se dedicaba específicamente a blanquear fondos de las drogas y que recurría a este nuevo método.
Días después de esta operación, el entonces director general de la Policía, Germán López Iglesias, advirtió del “inquietante” creciente uso del “criptoblanqueo” y pidió que se acometiera una regulación del dinero virtual.
Los expertos coinciden en la dificultad para rastrear las monedas virtuales (se calcula que hay 1.400, de las que destacan cuatro) y en la necesidad de controlarlas de alguna manera, aunque ello las abocara a su desaparición.
Sergio Otero, consultor especialista en prevención del blanqueo, explica cómo, a falta de una regulación específica, en España se puede canjear efectivo por criptomonedas sin identificarse.
De esta manera, mafias del blanqueo son capaces de lavar centenares de miles de euros al día, puesto que pueden hacer esos ingresos una y otra vez usando a diferentes personas –mejor si son extranjeras– aprovechándose de que a las criptomonedas se les aplica por analogía la ley de bienes de consumo.
“Los métodos más arcaicos, más manuales, se están perdiendo y están viendo que este es un filón muy grande”, opina este consultor, que aboga por regular las monedas virtuales en la ley contra el blanqueo de capitales como un cambio de divisas.
Europa ya va por en ese camino y el pasado abril el Parlamento Europeo aprobó la revisión de la directiva contra el lavado de dinero que obliga a las plataformas de negociación de criptodivisas a aplicar controles.

El “criptoblanqueo” es como “encontrar una aguja en un pajar”