Falta liderazgo e identidad

Los futbolistas, silbados el domingo a la conclusión del encuentro ante el Málaga, que perdieron los deportivistas por 0-2 en el Abanca Riazor | alborés

El Deportivo no levanta cabeza. Hundido en la clasificación liguera y tras dos derrotas seguidas, los coruñeses no dan síntomas de vida.

Un problema a nivel futbolístico, pero también a nivel mental, que está influyendo y mucho en lo que pasa en el verde. Así lo ve Rubén Domínguez, entrenador profesional de baloncesto y psicólogo deportivo, que sienta a los blanquiazules en el diván.

“El jugador juega con mucha presión, las cosas no salen y eso hace que el rendimiento sea peor y, si el rendimiento individual y colectivo es malo, es casi imposible ganar, a no ser que uno, por ejemplo, suelte un ‘pepinazo’ y marque”, indica. Una carambola para la que, ni siquiera en eso, está teniendo suerte el cuadro blanquiazul. Ve a los futbolistas sin soltura, claramente superados por las circunstancias.

“Desde el entorno, que el jugador percibe, todo es negativo. Es normal, la gente está harta de lo que ve y va al campo desganada. Los medios ya escriben también pensando en lo malo y los que lo leen se alimentan de esa negatividad. Va todo unido”, aclara.

 

Una voz autorizada

Cuando pintas bastos es importante contar con una referencia en el campo, un líder, alguien que arrope a los futbolistas y para él eso es algo que no existe a día de hoy en el Deportivo.

“Hace falta una referencia en el campo, un líder, alguien a quien los jugadores sigan, en quien confíen. Una persona que alce la voz, que cuando pase algo malo en el campo empuje al equipo, que aglutine a los jugadores. No existe ese futbolista, no hay un jugador que sienta la identidad de lo que es jugar en el Depor, más allá de futbolistas como Bergantiños, pero no parece que se le haya dado ese papel de liderazgo”, argumenta.

Considera, además, que tantos cambios en el banquillo en los últimos años, a parte de generar inestabilidad, acaban por difuminar la identidad del equipo coruñés.

“Llevas once entrenadores en cinco años y así es muy difícil. Todos los jugadores no, pero los que lo mejor no sean muy responsables van a pensar “a ver qué nos cuenta este”  o “a ver cuánto dura”. Un equipo tiene que tener una identidad propia, saber a lo que juega. El SuperDepor estuvo muy bien, pero ahora la realidad es otra y el equipo tiene que ser consciente. Tiene que saber dónde está e ir trabajando cada partido para mejorar”, aclara.

¿Cuál es la solución? “La situación cambiará cuando empieces a ganar, a partir de ese momento todo puede ser distinto, pero tienes que dejar trabajar al entrenador. No pueden pasar un par de partidos, que no ganes y echarlo. Hay que tener paciencia”, zanja.

Falta liderazgo e identidad

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