El papa rechaza la “inseminación artificial” de conventos con vocación extranjera como España

Pope Francis waves as he leads his Angelus prayer at Saint Peter's Square in the Vatican, January 31, 2016. REUTERS/Tony Gentile
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El papa Francisco rechazó en la jornada de ayer, en el marco de una audiencia con los participantes del Encuentro de Vida Consagrada que se celebra estos días en el Vaticano, la “inseminación artificial” en los conventos en los que viven pocas religiosas –y mayores– y se refirió concretamente al caso de España.
“Cuando se ven grandes monasterios –y el cardenal Amigo Vallejo (cardenal y arzobispo emérito de Sevilla) puede contarnos, dijo–, en España, que siguen adelante con cuatro o cinco monjas ancianas hasta el final, me pregunto: ¿Por qué el vientre de la vida consagrada se vuelve estéril? Algunas congregaciones hacen el experimento de la ‘inseminación artificial’. ¿Qué hacen? Acoger. Y vienen, vienen, vienen. Y después, los problemas. No. Se debe acoger con seriedad”, pidió el Pontífice.
Concretamente, el papa Francisco exhortó ayer a las congregaciones que realizan esta práctica de acoger vocaciones extranjeras a “discernir bien si se trata de una verdadera vocación y ayudarla a crecer”. De esta forma, el Papa abordó la falta de vocaciones y lamentó el envejecimiento de las comunidades y de las iglesias. “Me cuesta tanto cuando recibo a un obispo y le pregunto: ‘¿cuántos seminaristas tienes?’. Y me responde: ‘cuatro o cinco’. Ante esta situación, el Papa invitó a la Iglesia a rezar “con intensidad”.

el peligro del dinero
Además, advirtió de un peligro asociado a comunidades religiosas que cada vez se hacen más pequeñas: el dinero. “Cuando una congregación ve que no tiene hijos y empieza a ser cada vez más pequeña, se pega al dinero y sabéis que el dinero es el estiércol del diablo. Pensamos que el dinero nos salvará la vida y pensamos en la vejez, que no falte esto ni aquello otro”, apuntó.
Por otro lado, el Papa alertó del “terrorismo” del “chismorreo”. “El que chismorrea es un terrorista dentro de la propia comunidad porque lanza como una bomba las palabras contra esto y contra aquello. ¡Destruye!”, exclamó Francisco.
Por ello, invitó a los consagrados de todo el mundo a “dominar la lengua” –la virtud más difícil según el apóstol Santiago–. “Si quieres decir algo contra un hermano o hermana, muérdete la lengua. ¡Fuerte! ¡Terrorismo en la comunidad no!”, reclamó el papa, al tiempo que invitó a decir las opiniones en el capítulo público, delante de los superiores, y a experimentar la “proximidad” con el resto de religiosos.

El papa rechaza la “inseminación artificial” de conventos con vocación extranjera como España