La lección que aprende en Chile una estudiante coruñesa

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Con la situación en Barcelona ya más calmada, es más fácil ahora prestar atención a los tremendos disturbios de Santiago de Chile, que amenazan por extenderse por todo el país. Andrea Carballeira es una coruñesa que está manifestándose a diario y haciendo suyas las reivindicaciones de miles de chilenos, en medio de unas calles en las que se ha proclamado el toque de queda ante la violencia creciente con quince muertos contados.

Carballeira es una estudiante internacional, que llegó a Santiago de Chile hace tres meses. Conoce otros países de Hispanoamérica y reconoce que en Chile, la situación es mejor. “De los países en los que yo he estado, es el que tiene más desigualdad. Hay zonas muy ricas y otras totalmente pobres, porque la clase media no existe”.  En todo caso, hasta la semana pasada, siempre se sintió “superagusto, acogida, sin ningún tipo de problema, y no vivimos en la mejor de la zona, pero nunca hubo un problema de seguridad”.

Así fue hasta el viernes pasado, cuando estalló el conflicto por un problema aparentemente menor: la subida del billete del tranvía en unos 30 pesos, apenas unos céntimos de euros. Carballeira señala que no es más que la gota que rebosa el vaso: “En los últimos cuatro años subió un 60% y eso, añadido a un montón de protestas: sanidad, educación, pensiones dignas, provocó el estallido social”.

Emergencia y muertes

Desde entonces, la estudiante coruñesa no ha dejado de presenciar escenas de inusitada violencia, que dejan en pañales a las que se han vivido en Barcelona, en los que los vehículos blindados de los carabineros han llegado a arrollar a los manifestantes que se cruzaban en su camino, aunque Carballeira asegura que la mayor parte de los muertes fueron por arma de fuego. Carballeira habla de coches con policías de uniforme en el interior: ”Ya el viernes se les disparó proyectiles a los estudiantes y salió una chica sangrando. Ese mismo día por la noche se proclamó el estado de emergencia”.

La coruñesa y sus amigas ya han escapado de varias cargas policiales y del lanzamiento de gases lacrimógenos, a pesar de que aseguran que las manifestaciones son pacíficas: “La gente camina con las manos arriba”. las protestas comienzan por la tarde y duran hasta el toque de queda, a las ocho de la tarde, cuando los carabineros tienen órdenes de despejar las calles porque hay vandalismo y asaltos a farmacias o a supermercados pero ella asegura que tienen orden de disolver las manifestaciones y las concentraciones, deteniendo a gente de manera aleatoria. Incluso habla de presencia de militares. “Nos dijeron que pueden tirar a matar”, asegura. Dan refugio a sus amigos que no pueden volver a casa a tiempo, ahora que no funciona el tranvía

El presidente, Sebastián Piñera, ha tratado de calmar los ánimos. “Lo que el discurso de ayer va a hacer es dividir un poco a la gente. Yo me imagino que seguirá por unos días. Hay gente joven con el sentimiento de que ahora que lo empezamos, ha muerto tanta gente que ahora hay que seguir”, asegura.

La lección que aprende en Chile una estudiante coruñesa

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