Reportaje | Siete nuevas firmas saludan en Mostrart

La cita ofrece productos hechos a mano de cuero, madera, esmalte, plata o lino | pedro puig
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La trigésimo cuarta edición de la feria Mostrart le da un plus desde ayer al paseo por los jardines de Méndez Núñez, al que se asomarán hasta el 15 de agosto y en dos tandas un total de 56 expositores, tres más que en la pasada entrega, con productos todos del país a excepción de un artesano burgalés. La novedad es que el mosaico de emprendedores se renueva, siete saludarán por primera vez sobre el manto verde como El arce imaginario, que vendrá desde la calle de Orzán con criaturas hechas con tablas de skate, de un canadiense con prefijo 981 o las piezas de cerámica Arobe, que trasladarán sus bártulos desde la Ciudad Vieja para colarse entre un grueso donde los zuecos de E. Ferro se entremezclan ya con los espejos estante de Jatafarta o las agendas de Cabuxa. 
Contó Manuel González, el presidente de la Asociación Galega de Artesáns, que el evento es el bastión principal del sector que respirará dos semanas al aire libre. Se trata de uno de los mejores escaparates para contar lo que se está moviendo, explicó Sol Vázquez, la directora xeral de Comercio, que habló de la incorporación de nuevos talentos a un todo que marca la diferencia con nombres que vienen formados en Belas Artes o en el diseño industrial. Sentenció la representante de la Xunta que la artesanía es tendencia, demanda de un público que busca valores más allá de lo material y que los encuentra en artículos hechos a mano y sostenibles. Vázquez comentó la progresión de ciertas firmas de naturaleza innovadora o del diseño al exterior, en concreto, a países como Japón, Noruega o Australia en un modo de trabajar que atiende a la tradición, pero dada la vuelta. González indicó que la artesanía está de moda en esa corriente por recuperar la raíz y de ponerla a centrifugar, en manos de gente joven que “está refrescando el sector”. 

Consumo y tradición
Por su parte, advirtió la gerente de la Fundación Centro Galego da Artesanía e do Deseño, Elena Fabeiro, que los consumidores cambiaron, vienen adosados a una filosofía de vida que sigue pautas que cortan de cuajo el consumir por consumir y si bien esta forma de hacer con las manos fue una de las opciones más socorridas, contaron ayer los profesionales, solo se quedaron aquellos con una base. Los demás se fueron. 
En Méndez Núñez estarán hasta 53 repartidos en 43 casetas, la mayoría bajo el sello de Artesanía de Galicia, que llevarán a la curiosidad a posarse en complementos de cuero y plata, en cobre esmaltado y madera torneada. Habrá bisutería del mar y piezas de vidrio reciclado y además de los dos que se estrenan de A Coruña,  ocuparán parcela Las Flores de Greta, de Vigo, con complementos de moda y Coiraxe, también Vigo, con marroquinería contemporánea. 
Los coruñeses Manolo Cremallera, un taller histórico de la ciudad expondrán sus  bolsos y mochilas junto a O Falsete, de olería de Buño. Desde O Porriño llegarán los Chorima con más marroquinería a una convocatoria que elige para ilustrar el cartel una obra vegetal de William Morris (1834-1896), figura clave del movimiento Arts and Crafts que influyó en lo que vino más tarde, tanto en Europa  como en el continente americano.
La feria cuenta con el apoyo de la Xunta, da Fundación Pública Artesanía de Galicia, del Ayuntamiento y la Diputación. l

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