Solo puede quedar uno

el equipo naranja domina al del principado en la mayoría de apartados estadísticos patricia g. fraga
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 El Poliesportiu d’Andorra acoge esta noche el duelo entre líderes invictos de la competición, una batalla tras la cual tan solo uno sobrevivirá en el frente de la tabla clasificatoria.

El test de los test para los pupilos de Antonio Herrera, que llegan después de bajarle los humos a un Barça B que llegaba a Riazor lanzado, gracias un baloncesto de película desde el minuto 1 hasta el 40. Pero el River también se presenta rodeado de las mejores sensaciones, tras arrollar (63-84) al Ourense.

Pero, aunque los números clasificatorios son iguales, los estadísticos dan una ligera ventaja al cuadro herculino, líder en porcentaje de acierto en triples (43,9%) y en tiros libres (81,2%); segundo en tiros de 2 (58,1%), en valoración (90,4) y en puntos por partido (85,8); y cuarto en tantos encajados (70,4).

Las cifras del conjunto del Principado son algo más modestas. Destaca, por encima de todo, en balones perdidos (2º), robados (3º) y rebotes (4º). Y aquí entra en juego una de sus, en teoría, ventajas más claras, ya que el Leyma sigue siendo el peor de la LEB Oro en esta faceta del juego. Sus principales debilidades radican en los lanzamientos de larga distancia, donde figuran en el noveno puesto de la Liga, y en asistencias (10º).

Su técnico Joan Peñarroya maneja una plantilla corta, liderada por un repóker claro: el base Dani Pérez (12,6 puntos y 4,0 asistencias), el alero Marc Blanch (15,0 y 3,4 rebotes), los ala-pívot Dmitry Flis (11,8 y 3,0) y Justin Safford (11,2 y 3,6), y el pívot Tomas Hampl (10,2 y 6,2), con el escolta Anton Maresch (9,2 y 2,8) como sexto elemento.

Un bloque muy compacto, con tres jugadores con pasado ACB (Blanch, Flis y Hampl), que ha sabido sacar adelante tres partidos decididos por menos de cinco puntos, algo que el Leyma ha hecho en dos ocasiones.

El panorama pinta a duelo igualado y, ahí, en un final apretado, podría entrar en juego la mayor puntería del equipo coruñés desde la a veces poco valorada línea de 4,60.

Solo puede quedar uno