Riazor, un problema que busca solución

04 febrero 2017 Fútbol Estadio Riazor El viento arrancó gran parte de la cubierta y hubo que suspender el Deportivo-Betis El temporal dañó la cubierta del estado, de manera especial en las gradas de Pabellón y general
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Urge arreglar Riazor. Es evidente que cuando se llega a un momento tenso, como el actual, saltan las chispas, se buscan culpables y a veces, en esa ‘búsqueda’, se pierde tiempo. El gran problema que tiene el estadio, aparte del coste de la obra es, precisamente, el tiempo. Horario y meteorológico.
En los últimos días han salido fotos en todos los medios y redes sobre el estado de uno de los nueve campos de fútbol de España campeones de Liga. Algunas han alarmado a los usuarios de la instalación, aficionados, equipo, profesionales que trabajan cada partido en el recinto.
El impacto del viento, destruyendo y derribando piezas de la cubierta, demostró que las últimas actuaciones en la misma no fueron suficientes para reforzar las viseras de uralita. Los pasos a dar en el futuro, en boca de ingenieros del ramo consultados por este periódico, comienzan por tener todos los datos.

lo primero, informe
Es perceptivo un informe exhaustivo del estado de toda la cubierta. Tomando datos de referencia en varias zonas y analizándolos con los ensayos necesarios para saber cómo está la estructura. 
Aunque algunas imágenes  de las que se han hecho públicas últimamente aterran, lo cierto es que por cada milímetro de corrosión se generan unos doce milímetros de óxido, que se limpia (y bien costoso que es hacerlo), así que lejos de la alarma social lo que se necesita ahora son estudios rigurosos. 
Lo primero que urge es un informe para saber el grado de afectación total. Hoy en día se efectúan, entre otras muchas pruebas, radiografías del material y los arquitectos estructurales son capaces de emitir un juicio muy certero de la situación de la cubierta. 

los plazos
Con una estructura aprovechable, cambiar toda la cubierta sería menos costoso. Además, antes de proceder a ejecutar la obra, hay que desmontar, cortar y gestionar los residuos del desescombro. Luego llegaría el momento de instalar la cubierta, y la falta de tiempo sigue siendo el caballo de batalla. ¿Cuándo? ¿Al final de Liga, en verano? No hay muchas opciones más y hay que recordar que el plan del ayuntamiento para adecentar Riazor comienza 2018. Es posible que adelantarlo sea la única solución viable.
Quedan toda una segunda vuelta en campo coruñés. De hecho, el del Betis es el primer choque de este tramo del campeonato. Restan nueve partidos entre los que están las visitas de Celta, Madrid, Barcelona, Atlético... Hay que sanear de forma inminente los destrozos que dejaron las borrascas para que ir al estadio no suponga peligro alguno, pero también se depende del tiempo, en este caso meteorológico. No se pueden mandar profesionales a esas alturas con un viento superior a 40 km./hora. No se puede predecir con una seguridad del cien por cien que no volverán las borrascas. El problema tiene solución, pero es evidente que complicada.

¿cuánto cuesta?
Una cosa sería cambiar solo la cubierta de uralita y otra la totalidad. La estructura de Riazor está ‘arriostrada’, es decir, unida entre sí, y por tanto compensada. Este dato es importante para tranquilizar a los deportivistas. No se va a caer, se sustenta de manera global. Pero también es compleja aunque, por otra parte, muy articular. 
Recuerda a un mecano, con las inserciones de los tubos de acero en las bolas de distinto tamaño para formar las uniones. Si es aprovechable, o solo hay que cambiar un pequeño tanto por ciento, el precio de la obra se reduciría, pero aun así, será elevado. La mano de obra es cara, con especialistas en trabajo de altura, y el tiempo de ejecución, como queda suficientemente planteado, es un problema.
Sin contar con las arreglos inmediatos, que supondrán un desembolso importante, Riazor necesitará una inversión considerable para que resista el envite de los años hasta que se pueda asumir un nuevo plan. 
Los informes previos y proyectos, quitar la cubierta, desescombrar y gestionar el material de deshecho, sanear la estructura y reforzarla con unos productos que tienen costes elevados y colocar la nueva, supondrían una millonada. 
Consultando con especialistas del ramo, los cinco millones de euros que plantea el concello para invertir en 2018 no alcanzaría los 15-20 que indican a este diario, como mínimo, para cambiar completamente la ‘cabeza’ de Riazor siempre que la estructura no esté dañada o solo parcialmente. El presupuesto para sanear el Palacio de los Deportes hace siete años fue de 2,4 millones, así que las comparaciones con los cinco de Riazor son evidentes, esa cantidad podría servir para la grada de Pabellón. 
No obstante es evidente que ‘hay obras y obras’ y hablamos, dentro de esos 15-20 millones de euros, de un saneamiento global de toda la malla metálica, sustituyendo incluso zonas que lo necesiten en Preferencia y Tribuna –las gradas más antiguas– de la propia estructura y el cambio de la cubierta al completo. 
Es una cifra orientativa, para dar una idea general. La intervención municipal sería en 2018, pero los planes podrían cambiar. ‘Parchear’ de nuevo podría tener un resultado similar cuando lleguen más borrascas. 
Este fenómeno atmosférico, por estas fechas, comienza a ser recurrente en Galicia. Puede arribar a nuestra tierra una, dos, siete o ninguna. Arreglar a conciencia los desperfectos podría ser una solución hasta el verano. Pero luego vienen otoño e invierno y a largo plazo todo es absolutamente impredecible.

cumbre en maría pita
El Ayuntamiento de A Coruña no navega por las mejores aguas a nivel económico, es más que evidente, y tiene que hacer frente, de entrada, a la solución inmediata. Reparar los daños.
Concello y Depor trabajaban ayer para reunirse hoy. Se intentará activar la vía o sistema de emergencia que permite al consistorio mucha más agilidad en materia de contrataciones de empresas, pero al club le gustaría que no se quedase solo ahí, que fuese algo más ambicioso, que se aprovechasen todos los mecanismos para favorecer la mejora del estadio coruñés.
Mientras, hoy por la mañana, bomberos y técnicos del ayuntamiento accederán al estadio para comprobar los daños y empezar a arreglar los desperfectos.

2025, ¿Nuevo Riazor?
¿Dónde debería estar Riazor? El deportivismo, encuestado en cientos de ocasiones sobre este tema, lo tiene claro. Donde está. En este sentido, hablar de un nuevo estadio suena al género de la fantasía en la actualidad. Otra cosa será el mañana, esperando una mejora de la economía general y del concello y el Deportivo en particular.
Riazor es un emblema de A Coruña como lo son otros edificios y monumentos; y una ciudad debe cuidar sus emblemas. Pero hacerlo es muy caro.
El presidente Lendoiro planteo en su día un nuevo estadio y, como en otras muchas cosas, no iba nada desencaminado. Eran otros tiempos distintos a los actuales y el proyecto se quedó en una ilusión, pero el futuro –simplemente por seguridad, por los años de uso– obliga a tomar muy en serio la cuestión.
Plantear una cesión total de Riazor al club podría ser una opción. Alguien podría decir ‘eso ya es así’, pero los ‘usos’ del estadio no permiten ciertas actuaciones de explotación. Si un club gestiona al cien por cien un estadio tiene que sacar partido de cada centímetro cuadrado, porque también tiene que hacerse cargo de los gastos totales. 
Para llegar a este punto habría que ‘heredar’ un campo nuevo, no uno que se caiga a pedazos. El dinero es el gran problema, pero tener Riazor así es más un problema todavía mayor. Lo es por seguridad, por imagen, porque seguirá dando gastos... El club tiene dos millones de euros ¡dos millones! listos para invertir en un museo que será de los mejores de Europa. Nada puede hacer en una instalación que necesita una actuación integral y muy cara de manera inminente para poder ser funcional en los próximos años hasta que se pueda acometer un nuevo plan.
En este sentido, 2025 se plantea como una fecha interesante para el futuro. Se espera que en 2020 el club esté más asentado a nivel competitivo y económico (aspectos que van de la mano). Hay espacio en Riazor para que la imaginación de los arquitectos juegue. Cinco años después del saneamiento de la entidad el club estaría en disposición de colaborar con el concello y con la ciudad. 
Son ilusiones en voz alta que tienen los consejeros blanquiazules. Si fuese tan fácil ya podríamos poner los plazos. Ahora reparar los daños. En verano sanear estructura y cambiar cubierta, dejar el campo listo para ocho años y comenzar con la obra del Nuevo Riazor, el del futuro, en 2025. Soñar es gratis.

Riazor, un problema que busca solución