La última Navidad para los expropiados del Ofimático

16 marzo 2013 A Coruña.- El Ayuntamiento recurre al juzgado para iniciar los desalojos del parque Ofimático
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En las casas de Elviña donde un día se levantará el Parque Ofimático, la Navidad tiene un dejo amargo que no se puede ocultar por mucho turrón que haya en el plato. La notificación del juzgado anunciando el rechazo de las últimas apelaciones al permiso de desalojo solicitado por el Ayuntamiento significa que serán las ultimas fiestas que pasen allí, en las viviendas que han sido sus hogares durante cuarenta años. “Es la última Navidad aquí y probablemente también sea el último invierno”, reconocen los afectados, una media docena de familias, sobre todo matrimonios de jubilados.
Fue una larga lucha no solo en los juzgados, sino también en conversaciones con el concejal de Urbanismo, Martín Fernández Prado, que no han dado su fruto.  Como tampoco lo han hecho las continuas protestas en el viaducto sobre Alfonso Molina que realizaron con el apoyo de Stop Desahucios. Nada ha servido ahora. “Aunque hemos aguantado bastante -reconoce uno de los protagonistas de estas protestas, Fernando Piñeiro– porque el 17 de noviembre se cumplía un año de la primera vez que dijeron que el desalojo era inminente”.
Algunos de ellos, como un matrimonio de avanza edad, no piensan esperar a que la autoridad judicial les eche de sus casas. Es difícil cortar por su propio mano las raíces que les han unido durante tanto tiempo a esa tierra que les expropiaron, pero no queda otro remedio. Algunos de ellos, como el octogenario Manuel Ramallo, el suegro de Piñeiro, construyó la casa que derribarán con sus propias manos, pero ahora las máquinas amenazan los cimientos de lo que un día fue su futuro.

sin derecho a vivienda
“El Ayuntamiento nos ofrece dinero a cambio de nuestros terrenos, pero menos del que nos tasaron en su momento para expropiarnos –denuncia otro afectado– y eso un arquitecto los tasó”. Y como además, al expropiarles les entregaron unos terrenos, no son candidatos a recibir un alquiler social.
No todos serán expulsados de sus casas este año. Al otro lado de Alfonso Molina  también hay expropiados, pero Urbanismo les ha tranquilizado informándoles que pasará aún mucho tiempo antes de que las obra obliguen a su realojo. Y es que el Parque Ofimático se enfrenta a los mismos problemas que cualquier proyecto urbanístico: la falta de financiación. Las cooperativas lo impulsan pero los promotores ya han amenazado con  declararse en bancarrota si les obligan a seguir adelante. Por eso la sensación de inutilidad se mezcla con la tristeza: “Este es nuestro hogar, donde están nuestros muertos. Queremos quedarnos aquí”. Pero el Ayuntamiento es tajante: sus muertos pueden quedarse, pero ellos no.

La última Navidad para los expropiados del Ofimático