El tiempo pasado entre las burbujas de champán de una guardia civil gallega

GRA175. LUGO, 21/12/2013.- Verónica Méndez Docando, que fue una de las "burbujas" del anuncio navideño de Freixenet en el año 2000, posa ante la Muralla Romana de Lugo. La vida de esta guardia civil gallega ha cambiado mucho en
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La vida de la gallega Verónica Méndez Docando ha cambiado mucho en los últimos trece años, desde que fue elegida por primera vez entre miles de aspirantes para ser una de las “burbujas” del anuncio navideño, un acto para el que la también ganadora de un premio de belleza ha sido llamada de nuevo.
Después de aquella primera vez en la gran pantalla, la lucense finalmente tomó un camino que, seguramente entonces, con tan solo dieciocho primaveras, ni siquiera imaginaba.
Pero ahora, superada por poco la treintena, ha tenido la oportunidad de reencontrarse con algunas de las chicas que, al igual que ella, fueron seleccionadas entre tres mil candidatas para participar en el anuncio de la conocida marca que fue emitido en la Navidad del año 2000.
Verónica Méndez ha contado que tuvo la “suerte” de ser elegida de nuevo para el spot publicitario de este año, porque Freixenet decidió juntar en un mismo anuncio a algunas de las antiguas “burbujas” para conmemorar su centenario y ella figuraba en el grupo de seleccionadas.
Reconoce que reencontrarse después de más de una década con algunas de las mujeres que la acompañaron en aquella primera experiencia fue “algo increíble”, una oportunidad que, dados los pasos que tomó su vida en los últimos años, seguramente ya no esperaba.
“Algunas hemos cambiado bastante”, reconoce Verónica, que cumple servicio en la Guardia Civil de Palma de Mallorca desde hace seis años.
Ahora “ve la vida desde un punto de vista totalmente diferente” a aquel con el que encaraba el futuro cuando fue seleccionada por primera vez para ser una “burbuja” y ganó el concurso de Miss Lugo.

nuevo mundo
Se le abrieron entonces las puertas que la encaminaban hacia un futuro laboral ligado a la interpretación, a la publicidad y a la moda, un mundo bastante distinto al que acabó eligiendo finalmente, cuando tomó la decisión de ingresar en la Guardia Civil y fue destinada para cumplir servicio en Palma de Mallorca. Antes de entrar en el cuerpo estuvo “haciendo cosas” en ese otro mundo.
Llegó a protagonizar una película, “El ladrón de reliquias”, dirigida por José de Cora, y participó en cortometrajes y campañas publicitarias.
También realizó reportajes fotográficos para revistas y trabajó para algunas agencias vinculadas al negocio de la moda.
Está centrada en su trabajo como Guardia Civil, concretamente en una unidad que se dedica a luchar contra la violencia de género y los abusos a menores, una ocupación que, reconoce, “ocupa todo” su tiempo. Está asentada en las islas, donde se “vive muy bien”.
Aprecia el encanto del lugar al que ha llegado por la conjunción de las circunstancias y de sus decisiones, con su paisaje mediterráneo y su clima “agradable” y suave, tan diferente en algunas cosas al lugar del que procede.
Sin embargo, cada tres o cuatro meses regresa a Lugo, para ver a la familia y, en cierta medida, para cargar las pilas, porque “en Galicia”, donde empezó el tiempo entre burbujas, “se come muy bien”. Entre otras cosas.

El tiempo pasado entre las burbujas de champán de una guardia civil gallega