Injusticia en el silbato

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El Deportivo perdió ayer un encuentro que no mereció merced a un penalti señalado con el tiempo cumplido y –entre otras lindezas de la actuación del colegiado– dos claras penas máximas a favor que ni el árbitro ni sus asistentes señalaron.
Nunca se deben buscar excusas ante una derrota, pero los herculinos se hicieron acreedores de, al menos, un punto de los tres en juego. Si no sacaron ni un punto fue, en gran parte, por la pésima actuación de Fernández Borbalán. Víctor Sánchez del Amo volvió a apostar por la continuidad y repitió el mismo once que arrancó un punto en su visita al campo del Getafe.
El encuentro comenzó con los dos onces jugando de poder a poder. Atacando, pero sin concesiones en defensa de ningún tipo. Los primeros minutos transcurrieron por estos parámetros. Después de un cuarto de hora con ambas escuadras manejando el balón en el medio del campo, Luis Alberto rompió la paz con una jugada sobre la línea de fondo en la que mostró su repertorio de recursos.
En el 24 era Lucas Pérez el que conseguía acceder a un espacio claro en el área pero no era capaz de rematar. En este momento pasaba el cuadro amarillo a dominar el encuentro y se plantaba en el campo del Deportivo.
Ya había comenzado la desastrosa actuación del colegiado. Tres faltas claras sobre Lucas, Navarro y Fayçal habían quedado sin señalar entre las peticiones y lamentaciones de los deportivistas. Cada vez que un amarillo se iba al suelo sí señalaba la acción.
A los 34 minutos sí veía una acción de Arribas, que derribaba a un contrario y ‘a la primera’, indicaba la falta. En la siguiente jugada llegaba el primer gol del partido en un ataque trenzado que acababa con el disparo de Bruno Soriano, libre de marca.
El choque se ponía muy de cara para un equipo tan serio como el de Marcelino, al que es difícil marcarle, y se llegaba al descanso con la ventaja por la mínima de castellonenses.
Pero el Depor nunca se rinde. Ayer, de hecho, no lo hizo, pero lo ‘fusilaron’ en el minuto 92. Los de Víctor salieron al campo a acosar al Villarreal y anotaron el empate a los dos minutos de la reanudación. Una jugada de Lucas Pérez por la banda acababa en un centro a Luis Alberto que transformaba de primera el gaditano. Siguió el repertorio del Depor. Tuvo contra las cuerdas al Villarreal y a punto estuvo de tirarlo a la lona. En el 48 Lucas se iba por el vértice del área, haciendo lo más difícil, pero su disparo se marchaba fuera. Respondía Denis Suárez, deteniendo la pelota Lux, pero rápidamente pasaba de nuevo el Depor a la acción con un lanzamiento lejano de Luis Alberto.
En el 59 llegaba la indignación al cuadrado. Primero, el meta vilarrealense, Areola, derribaba claramente a Arribas, que tuvo que salir del campo ante la embestida del portero. 
Si eso se lo hacen a Messi, es penalti; si eso se lo hacen a Cristiano, es penalti. Si el colegiado hubiera sido otro y no Fernández Borbalán (de los más ‘flojitos’ de la categoría) posiblemente estaríamos escribiendo sobre otro resultado.
Para más despropósito, en la siguiente acción, Lucas era agarrado clarísimamente por Musachio dentro del área. Riazor no se lo podía creer. Dos penaltis claros en dos minutos y el árbitro no señalaba ninguno.
El resultado de empate no conformó al Depor, que hizo cambios desde el banquillo y buscó el poderío aéreo de Oriol Riera. No obstante el pasar de los minutos fue haciendo que bajase la intensidad del choque.
Cuando todo parecía sentenciado y el 1-1 se firmaba por ambos equipos, Fernández Borbalán sí señaló penalti, en el minuto 92, en una acción que, comparada con las dos que no pitó a favor del Depor, sería al menos dudosa por un ‘empujón’ de Navarro a Samu García. Bruno marcó el 1-2 y sentenció a un Deportivo que salió con la cabeza bien alta. Ayer no se rindió. Simplemente lo machacaron.

Injusticia en el silbato