Pelos solidarios y curativos

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No curan la enfermedad en el historial médico, pero sí la curan a nivel psicológico y en apariencia. Las pelucas del banco que gestiona el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac) han ayudado a que 169 mujeres que por tratamientos oncológicos han perdido el pelo se sientan mejor al mirarse al espejo. Cada vez más gente tiene conocimiento de este servicio y las usuarias llegan de distintas zonas de Galicia pese a que en Lugo existe ya un centro similar.

Las distintas mudanzas en el Hospital Abente y Lago (integrado en el Chuac) han relegado el banco de pelucas –que se puso en funcionamiento en enero de 2010 tras muchos años trabajando cerca de las pacientes y conociendo sus preocupaciones– a una pequeña habitación de la primera planta, pero ese espacio no va parejo a la importancia del servicio. Aunque parezca algo frívolo y haya gente a la que oír hablar de él le dé reparos, para las pacientes de oncología del centro hospitalario con menos recursos es un banco de lo más valioso.

No es necesario que dé dinero, porque lo realmente importante es que “disminuye los efectos psicológicos” de sufrir una alopecia por un cáncer. Así lo explica la responsable del centro, Carmen Cereijo, que aclara que la ayuda va dirigida fundamentalmente a “pacientes con menos recursos económicos a las que les gustaría utilizar una peluca durante el período de quimioterapia”.

Cereijo, que junto a sus compañeras ya ha puesto en circulación 169 pelucas desde que nació el proyecto, pide la solidaridad de otras enfermas que sí pudieron costearse las pelucas porque el banco depende de las donaciones desinteresadas. El precio en el mercado puede oscilar entre “los 200 y los 800 euros” según la calidad del pelo. Ahora entre las estanterías y un almacén hay en torno a 60 pelucas a la espera de ser escogidas. A pesar de ello, nunca vienen mal más “regalos”, que ya han llegado incluso “por correo desde Vigo y Santiago”.

Como la coquetería no está reñida con la enfermedad, la sala que utiliza Cereijo para atender a las pacientes de la ciudad, pero también de la Costa da Morte o de localidades de Lugo, tiene un tocador en el que mirarse y elegir el look que mejor siente a cada una.

No obstante, la responsable del servicio advierte: “Hay mujeres que están guapísimas sin pelo o con el pañuelo, esto es para aquellas personas que prefieran las pelucas”. De hecho, incluso para aquellas que optan por no esconder el tratamiento cabe la opción de pedir un tocado para asistir a alguna celebración: hay muchas mujeres que solicitaron ayuda para bodas o comuniones y, como no hay lista de espera, esa colaboración siempre es posible.

 

El hombre, en el aire > En su corta historia, el banco solo ha tenido que negar la ayuda a dos colectivos: los hombres y aquellas personas que recurrían a él por problemas dermatológicos, porque si no no sería posible atender toda la demanda.

A los varones, también pacientes oncológicos, no es que se les niegue, sino que de momento no se dispone de cabello masculino. “Dos lo solicitaron pero es muy difícil que nos lleguen pelucas porque el hombre no tiene el estigma de la calvicie, porque esté calvo nadie lo asocia con la quimioterapia como en la mujer”.

En el público en general hay reparos por este tipo de servicio, pero los que lo utilizan no tienen margen para pensar en ello. Además, las pelucas son sometidas a un cuidadoso y arduo proceso de limpieza. Las interesadas pueden contactar con el banco en el teléfono 679 286 406.

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