Piden de 10 a 8 años a 9 acusados de captar yihadistas en la mezquita de la M-30

Piden de 10 a 8 años a 9 acusados de captar yihadistas en la mezquita de la M-30
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Los nueve detenidos en junio de 2014 por integrar una célula radicada en Madrid que captaba yihadistas en la mezquita de la M-30 para su envío a Siria, donde al menos dos murieron, se enfrentarán a penas de 10 a 8 años de cárcel en el juicio que se celebrará próximamente en la Audiencia Nacional.

El marroquí Lahcen Ikassierien, que estuvo tres años preso en Guantánamo, está considerado el "líder carismático" de este grupo, autodenominado Brigada Al Andalus, por lo que la Fiscalía pide para él una pena mayor que para el resto, 10 años, por un delito de pertenencia a organización terrorista en grado de dirigente, han informado a Efe fuentes jurídicas.

Junto a él se sentarán en el banquillo de los acusados los otros ocho detenidos en la operación Gala -cuatro marroquíes, dos españoles, un búlgaro y un argentino-, para los que la Fiscalía reclama 8 años de cárcel para cada uno por pertenencia a organización terrorista.

El principal objetivo de este grupo radical islamista, que contaba también con una vivienda en Ávila para sus reuniones, era el adoctrinamiento y la captación de potenciales "mártires", fundamentalmente en la mezquita madrileña de la M-30, para enviarlos a luchar a las filas del autodenominado Estado Islámico.

Al menos cinco de los yihadistas captados por esta célula fueron enviados a Siria y hay constancia de que dos de ellos murieron allí: Bilal El Helka y Abdellatif El Morabet.

Se trata de una célula constituida de forma similar a la que perpetró el 11-M. De hecho, uno de esos cinco yihadistas enviados a Siria, Ismail Alfalah, es hermano de Mohamed Alfalah, huido de la casa de Leganés en la que se inmolaron terroristas de los atentados de Madrid y del que se cree que acabó muerto en un atentado suicida en Irak.

Al igual que él, otros dos yihadistas reclutados por esta célula habrían sido enviados a hacer la Yihad en las filas del ISIL (Estado Islámico de Irak y Levante): Hicham Chentouf (quien fue imán de la mezquita de Yunquera de Henares, en Guadalajara) y Navid Sanati.

Los tres se encuentran en busca y captura junto a otros tres miembros de la red: Omar El Harchi, Mohamed Amin El AAbou y Mohamed Osman Adrabo.

El Harchi está considerado el principal líder operativo y religioso de la Brigada Al Andalus y se sospecha que organizó los viajes de los tres yihadistas huidos y los otros dos fallecidos, a los que compró los billetes de avión a Turquía y propició su integración en la facción de Al Qaeda "Jabhat Al-Nusra" en Siria, donde murieron en una acción terrorista en noviembre de ese año de 2012.

De sus labores de captación en la mezquita de la M-30, El Harchi pasó en junio de 2013 a trasladarse a Marruecos para establecer "una nueva reestructuración del núcleo de envío de muyahidines a Siria", tras lo que fue reemplazado en Madrid por Ikassrien.

Antes de su detención en 2014, Ikassrien era ya conocido en el ámbito judicial. En 2005, Estados Unidos le extraditó a España a petición del juez Baltasar Garzón tras permanecer tres años en Guantánamo.

Garzón le reclamó por estar procesado como integrante de la célula de Al Qaeda desarticulada en España tras el 11-S y que lideraba Imad Eddin Barakat, Abu Dahdah.

Sin embargo, la Audiencia Nacional le absolvió en 2006 de esta causa al no quedar probado que esa célula le enviara a Afganistán para luchar con Al Qaeda.

Al confirmarse su absolución, Ikassrien denunció en 2009 ante Garzón, junto a otros tres expresos de Guantánamo, haber sufrido torturas durante su estancia en la base militar estadounidense, procedimiento que archivó definitivamente el pasado julio el nuevo titular del juzgado, José de la Mata, en aplicación de la reforma de la justicia universal.

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