“La fábrica del futuro será mucho más automatizada y creará nuevos tipos de empleo”

QUINTANA. ENTREVISTA DOBLE AL PRESIDENTE DEL COLEGIO DE INGENIEROS DE CAMINOS
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Con la mente puesta en las pautas de Europa para caminar hacia la industria 4.0, el decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Galicia, Oriol Sarmiento, apuesta por potenciar cursos de formación que añadan competencias a los asociados. 

El colegio y sus tareas son aún desconocidos para la sociedad. ¿Cuál es su labor?
El colegio profesional, por un lado da servicio a sus colegiados y, por otro, a los ciudadanos. En este caso da un servicio para garantizar la seguridad industrial a los ciudadanos. Además, vela por la seguridad profesional de los propios ingenieros industriales a través del visado de proyectos. El colegio nació en el año 1950 y los fines iniciales eran la regulación del visado profesional, la defensa de la profesión y  servir de punto de encuentro para los pocos expertos que había en Galicia.

¿Han variado esos objetivos?
Con el tiempo se han incorporado nuevos. Destacaría la organización de cursos y todo lo relacionado con la formación, fundamentalmente técnica. Somos la referencia en Galicia en formación técnica. También venimos de hacer eventos relacionados con las actuaciones de energía en Galicia. Otra de las vertientes que estamos potenciando mucho es el empleo. Para ello firmamos convenios como el que existe con la Fegamp (Federación Galega de Municipios e Provincias) para que ingenieros industriales recién licenciados puedan realizar prácticas en diputaciones y ayuntamientos.

Su profesión cubre múltiples campos, ¿aún así han padecido la crisis?
Efectivamente; como prácticamente todos los colectivos. La hemos sufrido de alguna manera porque venimos de ser un colectivo con empleo prácticamente total. Ahora está costando, hay compañeros que tienen más dificultades para encontrar trabajo. Lo mismo pasa con los recién titulados. Algunos de nuestros compañeros se están yendo fuera de España aunque seamos uno de los colectivos con menos problemas.

A la vista del cambio, ¿se sigue estudiando esta carrera?
Sigue habiendo demanda porque la del ingeniero industrial es una formación muy generalista que le da, de alguna manera, un carácter multidisciplinar. El ingeniero industrial es capaz tanto de trabajar en proyectos que engloben varias áreas, gestionándolos, como de especializarse en alguna de las áreas. Estaríamos hablando de mecánica, electricidad, energía, construcción, organización industrial, materiales... Un ingeniero industrial es muy versátil. 

¿Qué tipo de formación promueven desde el organismo que preside?
Ofrecemos cursos técnicos para especializarse. Evidentemente la técnica va evolucionando y ahora hay nuevos software para la realización de proyectos, por lo que se trabaja en actualizar esos tipos de formación. También nos dedicamos a alguno más relacionado con el management porque no deja de ser una formación que, aunque se toca en la carrera, nunca está de más ampliar.  Muchos necesitan conocimientos de otro tipo de habilidades directivas porque, aunque hay profesionales que empezaron su carrera como técnicos, pueden dar el salto hacia las gerencias.

¿Son un espacio de networking entre profesionales?
Uno de los principales valores que ha adquirido con el tiempo el Colegio es precisamente ese, el contacto que se establece entre ingenieros industriales. Más que eventos específicos para ello, la sinergia se establece en el día a día en cualquier actividad que se realice. Es uno de los valores añadidos que queremos ofrecer. Tenemos perfiles de ingenieros en ámbitos diferentes y pueden interactuar muy bien. 

Con un mercado tan amplio, ¿hay alguna dedicación profesional que predomine?
En cualquier proceso productivo y en cualquier fábrica de Galicia vas a ver ingenieros industriales. Hay sectores como el energético donde también somos unos de los actores principales, ya sea en el ámbito de los estudios de viabilidad o en la realización de proyectos de construcción. Son dos de los campos más habituales, pero muchos también se dedican a la organización de industrias.

¿Están detrás de los pasos hacia la eficiencia energética?
Efectivamente, es cierto que muchos ingenieros industriales están participando en la gestión energética de las empresas porque, hoy en día, es el segundo coste más importante después del laboral. 

¿Queda mucho por hacer en este campo?
Queda por desarrollar el de la gestión energética. Las empresas deben sensorizar y monitorizar los consumos para corregirlos. 

Como el de arquitectos, el Colegio tramita visados. ¿Son precisos para todo?
El visado es la garantía que se le da a la sociedad de que los trabajos están bien ejecutados pero en determinados proyectos son voluntarios. Desde hace unos años existe la opción de la declaración responsable. Es necesario que esto esté regulado porque el problema que le vemos es que no se tiene la certeza de que por parte de la Administración se esté llevando un control de quien firma y de si tiene las atribuciones necesarias para determinados tipos de proyectos. 

¿En qué situación está el tejido industrial?
En los años 60 casi el 35% del PIB correspondía al sector pero ahora no llega al 15% porque España se fue convirtiendo al sector servicios. Europa se plantea, con la estrategia H2020, llegar de nuevo al 20% buscando una industria de alta tecnología, la llamada industria 4.0. Básicamente de lo que se trata es de hacer series más cortas y personalizadas de los productos con tecnologías disruptivas como la impresión 3D. La fábrica del futuro es muchísimo más digitalizada  y automatizada. 

¿No supondrá la pérdida de empleos?
Lo que cambiará es el perfil que van a buscar las fábricas. Digamos que, como indicaba un experto, el 50% de los empleos de 2020 o 2030 está por descubrir. Aparecerán especialidades relacionadas con la tecnología. n
 

“La fábrica del futuro será mucho más automatizada y creará nuevos tipos de empleo”