Las cadenas aceleran el fin de unas rebajas menos fructíferas de lo que se esperaba

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Las rebajas oficiosas de enero empezaron con un especial optimismo y en los locales incluso se llegaron a ver colas de consumidores como las de antaño. Sin embargo, dos semanas después del inicio, este período especial de descuentos está a punto de finalizar empujado por la rapidez con la que las grandes cadenas están liquidando mercancía. Los representantes del comercio de proximidad también culpan a la climatología de que las ventas hasta el momento hayan sido algo más flojas de lo que se había estimado.
“Este año van a una velocidad pasmosa; a primeros de mes ya acabarán cuando debería ser en febrero cuando se hicieran las rebajas”. El presidente de la Federación Unión de Comercio Coruñesa (FUCC), Adolfo López, hace este resumen de la situación por la que esta pasando el comercio que se ha decidido a respetar las fechas tradicionales de las ofertas.
Eso pese a que una ley gubernamental haya abierto la veda para realizar promociones durante todo el año. El representante del sector carece de cifras concretas sobre los balances económicos que han hecho las tiendas en estas dos semanas, pero aclara que no ve “movimiento de rebajas”.
“Hubo dos o tres días importantes pero el resto nada”, aclara, dejando entrever que el consumo ha sido fugaz. No obstante, la afluencia de público durante la Navidad y en los primeros días de rebajas oficiosas hacían pensar lo contrario. Su homólogo en la Asociación Zona Comercial Obelisco, Antonio Amor, coincide al afirmar que “la cosa ha estado muy floja”.
“El 50% de lo que hay en los comercios ya es de nueva temporada”, lamenta López, que insiste en que el proceso debería hacerse de manera más paulatina.
El líder de la FUCC considera que “ahora todo va mucho más rápido y los motores de la campaña, que son las grandes cadenas, empujan hacia delante a los pequeños”. “Si ellos acaban, nosotros también”, destaca. “Ya hay segundas y terceras rebajas porque el tiempo se nota y ha bajado la animación”, explica Amor.
Para él hubo un “bombazo de diez días” que ya ha quedado atrás. “Ahora solo se pone lo que interesa echar fuera pero con eso se obliga a la gente a que baje cada cierto tiempo por si se descuenta aquello que quería”, analiza, sobre la dinámica actual.
Prueba de que lo que dicen es la pura realidad es que en algunos establecimientos de la plaza de Lugo, por ejemplo, han apurado tanto que pese a que el día 7 colgaron el primer cartel en poco más de una semana llegaron a las “terceras rebajas”. No obstante, la mayoría intenta sacar ahora el stock de ropa y calzado con un segundo descuento.
“Vender se fue vendiendo pero estos días el bolsillo ya empieza a flaquear y el tiempo, con frío y agua, nos está influyendo mucho porque espanta a los clientes”, reconoce, por su parte, el presidente de la Asociación de Comerciantes Agra-Barcelona, José Manuel Castro.
En su opinión, la variación repentina de una y otra cartelería en los escaparates “va en función de la demanda; si todo el mundo quiere una gabardina le reduces menos el precio...”. Subraya que las firmas a gran escala pueden arriesgarse más con los porcentajes de reducción porque “los precios están más inflados”.
Castro ve otro problema que se encuentran los empresarios en esta época en la actitud del cliente. “Mientras que en una tienda grande no hay quien dé la cara y se conforman con las tarifas marcadas, a la hora de acudir al comercio de proximidad piden rebajas de las rebajas”, asegura.
“Ahora todo son experimentos; tenemos que optimizar todo sin marear al cliente pero sin perder nosotros”, zanja Amor.

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