Reportaje | Un brindis por la apertura de la línea que conecta 1976 con 2017

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No deja de ser curioso que cuando un autobús se retrasa diez minutos, sea motivo de quejas y protestas, pero cuando se retrasa 40 años, su llegada se celebre con cava. Así lo hicieron los antiguos representantes vecinales del área metropolitana que acudieron ayer a la nueva parada de Entrejardines para brindar y recordar los viejos tiempos, en los que lucharon por ser reconocidos como ciudadanos de A Coruña. Solo eran un puñado, reconoce Manolo Taboada, de San Pedro de Nós. Muchos quedaron atrás.
Taboada recuerda que, en 1976, los autobuses llegaban todavía hasta Puerta Real. “As mulleres venían aquí a vender o produto das leiras na praza de San Agustín, os mariñeiros baixaban do bus para ir aos barcos”. Xosé Luis Martínez, el primer alcalde de Oleiros de la democracia, asegura que la retirada de la línea hasta la estación de buses fue el comienzo de la muerte del centro y el de un modelo distinto de ciudad: “A xente veñía aquí a comprar, a pasar o día, pero nos quitaron o dereito a ser cidadáns”.
El área de entonces 
Conceptos que parecen modernos, como el de área metropolitana integrada, ya se manejaban entonces. “A xente xa viña a traballar aquí desde fóra, viñan en bus desde Perillo, Santa Cruz, Culleredo...”, enumera Martínez. La mayor parte de la población no disponía de un coche, así que el transporte público era la única opción: “Iso funcionaba, pero mudaron os buses á estación“.
Según Taboada, aquello no era lo mismo, el transbordo desalentó a muchos usuarios, que ya no sentían el acceso tan fácil, sobre todo porque el precio subió. Suárez asegura que la cercanía de El Corte Inglés influyó. “Foi a primeira deslocalización: a partir de entón, se constituiría na perifería e baleiraríase o centro”. Los más perjudicados serían zonas como San Andrés, la calle Real, y todo el centro histórico, que entrarían en una decadencia antes incluso de la aparición de las grandes superficies comerciales. Pero los representantes vecinales no se quedaron con los brazos cruzados. 
En lucha cuatro años 
“Foi unha campana longa. Estivemos catro anos protestando”, recuerda Taboada. Al final, el cansancio y la falta de resultados provocó que simplemente, se abandonara la lucha, descorazonados. No es que no se hicieran algunos intentos para mejorar la conexión del transporte público en el área metropolitana como una experiencia con la línea de San Pedro, pero fue en vano.
Hasta ayer, cuando llegaron a Entrejardines los primeros buses procedentes de Culleredo, Oleiros o Cambre. Era un momento largamente esperado, así que decidieron subirse con una botella de cava a uno de esos transportes y viajar, tanto en el espacio como en el tiempo, hasta la ciudad, como hacían cuando eran unos críos. Allí recordaron a todos los compañeros de viaje, como Manuel Crisantos, que perdieron el bus por el que tanto lucharon. l

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