El acusado de intermediar en el crimen de Calig dice que no es un sicario ni encargó la muerte

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M.A.M.J., acusado de ser cooperador necesario en el doble crimen de Càlig (Castellón), en el que fueron asesinados en 2005 la joven Yalennys Valero y su amigo Juan Manuel Mata, aseguró ayer que él no es un sicario, ni ha matado a nadie, ni encargó ninguna muerte.
El procesado, que tan solo quiso responder a las preguntas del fiscal y de su abogado en la segunda sesión del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia Provincial de Castellón, se enfrenta a una petición de pena de 52 años de prisión por dos delitos de asesinato y allanamiento de morada, al igual que el otro acusado, el empresario gallego I.L.H., al que el ministerio público acusa de ser el inductor de las muertes.
Según mantiene el fiscal en la calificación provisional de los hechos, I.L.H. contactó con M.A.M.J. para encargarle la ejecución de Yalennys Valero y su hermana a cambio de dinero y este último, a su vez, contactó con E.P.R., ya condenado a 44 años y 12 meses de prisión como autor material de los hechos.
En su declaración, M.A.M.J., que aseguró que era dueño de un gimnasio y que se gana la vida “como todo el mundo, trabajando”, indicó que cree que coincidió con E.P.R. cumpliendo condena ambos en la cárcel, pero que solo se saludaron y que nunca estuvieron en el mismo módulo ni tuvo relación con él ni dentro ni fuera de prisión, ni le pagó nunca nada. Así mismo, señaló que no estuvo nunca en Calig.
En la sesión de ayer también declararon la madre y las hermanas de Yalennys Valero. La madre relató que cuando la Yalennys rompió la relación con el empresario acusado, este les dijo a ella y a su otra hija que tenían que abandonar el piso en el que vivían con la víctima.
La hermana de Yalennys que convivía con ella cuando sucedieron los hechos afirmó que la víctima vino a España porque I.L.H. “se hacía ver como un buen hombre que quería que mi hermana estudiase, trabajase e hiciera una nueva vida”. Según dijo, ambos mantuvieron una relación sentimental, en la que su hermana siempre tenía que estar con el acusado.
Así mismo, apuntó que Yalennys “no quería estar con él, pues todo lo que le había prometido era mentira”. La testigo subrayó a ella y a su hermana se sentían controladas y vigiladas las 24 horas de día y que, en una ocasión, el empresario rompió la puerta del parking de la vivienda al pensar que Yalennys estaba con otro. Según manifestó, I.L.H. estaba con la víctima cuatro o cinco días por semana y “los primeros meses era muy bonito”.

El acusado de intermediar en el crimen de Calig dice que no es un sicario ni encargó la muerte