Los vecinos afectados por el Ofimático lamentan el olvido del Gobierno local

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Fernando Piñeiro preparaba ayer la pancarta que desplegará el viernes, cuando los afectados por el Parque Ofimático protestarán en Alfonso Molina. Llevan cinco años haciéndolo, denunciando la complicidad del Gobierno local del PP y ahora, el de la Marea Atlántica, que permiten que su situación se prolongue. Antes las pancartas aludían a Carlos Negreira y, ahora, a Xulio Ferreiro. “Es lo único que ha cambiado”, asegura este mecánico, que defiende el derecho de su suegro a recibir una indemnización en condiciones por su casa.
Son cerca de quince personas, a uno y otro lado de la avenida de Alfonso Molina, que esperan terminar con la situación que se produjo cuando le expropiaron los terrenos para construir lo que iba a ser un polígono de oficinas y acabó convirtiéndose en un proyecto de viviendas. “Hay gente que cree que protestamos porque cobramos pero queremos más, y no es cierto”, reivindica Piñeiro. 
Lo que ocurrió, según ellos, es que les convirtieron en “promotores a la fuerza”: les tasaron el valor del terreno y la casa y les entregaron un terreno y una licencia de construcción. Si la burbuja inmobiliaria no hubiera estallado, es posible que aquello les hubiera proporcionado beneficios, aunque ellos insisten en que su intención nunca fue especular, sino seguir viviendo donde siempre lo habían hecho. 
Muchos de los que se manifiestan cada viernes son gente mayor, jubilados con escasos medios. Pero, a pesar de sus protestas, el proyecto siguió adelante y la pala excavadora demolió varias casas, incluida una al otro lado de Alfonso Molina junto a la gasolinera, donde se suponía que iba a instalarse un pilar para el paso elevado que enlazaría con esta avenida.

Indignados
Eso fue hace más de un año, pero meses después llegaron las municipales y recibieron la visita de los miembros de la Marea Atlántica, que se solidarizaron con su problema. “Parecían más indignados que nosotros”, asegura Piñeiro, que celebró largas reuniones con los responsables en el local de marqués de Pontejos, en los días previos a los comicios. Entonces le prometieron que paralizarían las obras y que harían todo lo posible por solucionar esa injusticia. 
De hecho, consiguieron paralizar la obra del pilar, aunque en eso puede tener que ver una sentencia de 2009 que se dio a conocer días después del derribo y que daba la razón a los vecinos afectados. En todo caso, la relación de los afectados por el Parque Ofimático con el Gobierno local se ha enfriado sensiblemente. EL concejal de Regeneración Urbana, Xiao Varela, ya no los recibe. “Llamé para hablar y me dijeron que me respondería mañana. Eso fue hace dos meses”, se lamenta el afectado. 
“La marea nos marea”, puede leerse ahora en sus pancartas. “Nos dicen que lo nuestro es muy complicado porque cada uno quiere una cosa, que no nos ponemos de acuerdo. Lo que tienen que hacer es indemnizarnos según el catastro, y a partir de ahí negociar”, explica Piñeiro. Aunque reconoce que, con el tema del arraigo, el precio puede subir: “Tenemos nuestros muertos enterrados aquí”. 
Creen que el problema es que no son rentables políticamente: poco más que una docena frente a los cientos de cooperativistas que defienden el proyecto. El otro día, los afectados escucharon los planes de Varela de construir en el lugar un grupo de “viviendas bioclimáticas”, proyecto que tomaron con sorna: “¿No decía que hay demasiadas viviendas en A Coruña? ¿Por qué construir más?”.

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