Hundido en la miseria

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El Depor se hunde en sus propias miserias incapaz de mejorar de manera clara, sin fútbol, sin ideas, sin una pizca de buena suerte. Se esperaba mucho de este partido, una especie de punto de inflexión pero no hizo sino agravar una crisis tremenda. El Depor es colista a tres puntos de la salvación.

Luis César debutó en Riazor con el once esperado, recuperando a jugadores que se suponen importante para el plantel, como Gaku, Montero, Mollejo. Un saque de banda larguísimo de Luis Hernández era rematado por Adrián González a los tres minutos de partido enseñando que el Málaga venía a aprovechar sus oportunidades. Un error de la zaga puso en pie a Riazor a los seis minutos. Los blanquiazules defendían muy atrás en el inicio del encuentro y el Málaga dominaba, replegándose rápido cuando el Depor intentaba una contra.

Se notaba a las leguas el estado de excepción que viven ambos equipos por los errores pero, sobre todo, por la falta de confianza. Riazor silbaba a los diez minutos cuando Sadiku se marchaba por el lateral del área coruñesa, disparando sobre el poste que cubría sin problemas Dani Giménez. Los errores en la salida de la pelota de los centrales o los mediocentros eran aprovechados por los andaluces ante la exasperación de la grada. Son fallos ‘antiguos’ que todos quieren ver desaparecer.

El conjunto galaico no llegaba a portería. El Málaga poco, pero evidentemente más que los herculinos. Además, los andaluces se encontraban cómodos defendiendo los ataques tímidos de los coruñeses. El choque, malo, impropio de dos escuadras que se suponen de las mejores del campeonato, estaba más donde quería el Málaga.

Pero en el Depor sí había una mejoría. El plantel sabía ‘estorbar’ más al rival que en otras ocasiones. Con apoyos y un posicionamiento para defender con criterio, después de los primeros minutos de miedo, el equipo parecía que se iba sacando la presión y econtrándose mejor. Todo era lógico en este encuentro.

Incluso la forma de frenar una salida del Málaga. Con el equipo coruñés atacando, botando córners, en una acción, superada la media hora, el cuadro gallego evitaba una acción a la contra de los andaluces que, posiblemente en otra tarde, hubiera representado más que una jugada cortada por la buena defensa coruñesa.

De todos modos no fue suficiente esta pequeñísima mejora con respecto a lo anterior. El rival estaba interpretando mejor el partido. En una segunda contra del Málaga, clavada a la primera, que el Depor cortaba ‘in extremis’, Riazor se cabreaba al grito de ‘échale huevos’. La paciencia hace tiempo que dejó que existir en el feudo blanquiazul. Meses.  El partido iba siendo menos tedioso pero, aun así, se daba por normal que algún deportivista se quedase dormido en la grada en una pesada digestión.

En el minuto 42 llegaba el 0-1. El Málaga, que hasta ayer había anotado siete goles, marcaba de córner, a balón parado. Tras una prolongación de Luis Hernández, Villanueva, libre de marca, hurgaba en la herida del equipo blanquiazul.Con este resultado y una sonora pitada en el camino de vestuarios de los jugadores, se llegó al descanso.

En la reanudación, el Málaga salió dispuesto a marcar y tuvo dos ocasiones clarísimas, seguidas, con una gran acción de Cristo. Dani Giménez, con sendos paradones, evitaba el tanto costasoleño.

Luis César miraba ya al banquillo buscando un ‘plan b’. El equipo necesitaba un revulsivo después de la ocasión malagueña que habría supuesto casi la sentencia prematura al choque.

El Málaga había salido a meter miedo al Depor, como hacen todos los equipos desde hace tiempo, en Riazor o fuera. Siempre ‘van a por el Depor’ porque los rivales saben de la enorme debilidad que tiene el equipo en estos momentos.

Había que dar respuesta, como fuese, pero había que atacar. El equipo despertó en el 55, se fue a por la meta de Munir y arrinconó al cuadro de Sánchez del Amo.

ENFADO
Riazor no aguanta más y lo demostró con un final lleno de protestas

Riazor aplaudió esos momentos en los que el Depor, la verdad es que no hacía nada del otro jueves, pero por lo menos hacía ‘algo’.

En el 64 los del VAR debieron haber estado tomando algo en el bar, porque ni tan siquiera avisaron de una clara mano en el área deportivista que hubiera supuesto un penalti para los coruñeses. A perro flaco todo son pulgas, y eso que eran los mejores momentos del equipo.

El entrenador coruñés buscó más poder ofensivo con Christian Santos y Jovanovic, a los que dio entrada en el terreno de juego. Quedaban 20 minutos para la heroica, para los ‘arreones’.

Sadiku perdonó la vida al Depor en el 78, cuando se plantó solo delante de Dani después de perder la pelota en el medio del campo. Un minuto después pudo repetir el equipo malacitano y segundos más tarde, Longo. El partido se había abierto como un melón. O empataba el Depor o recibía el segundo.

Y fue lo que pasó. Un error del que nunca falla, Dani Giménez, provocó un mal despeje de cabeza, hacia atrás, para que Sadiku anotase el 0-2, sentenciando el partido y al Deportivo. El choque acabó al grito de ‘Carmelo vete ya’ y ‘directiva dimisión’. Riazor ya no aguanta más y ayer lo demostró mientras el club sigue en el infierno. l

Hundido en la miseria