Nieves Abarca deja los análisis forenses para darle el protagonismo a Juana de Vega en su nueva novela, “Voraces”

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Tras cinco novelas centradas en autopsias, tipos de asesinatos y los problemas psiquiátricos de sus personajes, Nieves Abarca le da un giro a su obra con una nueva novela “bastante inclasificable”.

La escritora coruñesa estrena “Voraces”, una novela “histórica, pero también gótica”, en la que hay dos tramas, “una en Londres y otra en A Coruña”, en el siglo XIX. 

Abarca pone en el centro del relato a Juana de Vega, “porque ella fue una de las principales personas que salvaron la ciudad” durante la epidemia de cólera que asoló a A Coruña. En la trama londinense se sumarán los exiliados liberales, como Espoz y Mina, esposo de Juana de Vega, Torrijos o incluso Espronceda.

La idea del libro surge de su editora, al leer una columna de la propia Abarca en la que hablaba de Espoz y Mina y Juana de Vega. “Resulta que Juana de Vega tenía a Espoz y Mina embalsamado en la calle Real”, además, “Espoz y Mina está enterrado en la catedral de Pamplona, pero su corazón está en el cementerio de San Amaro, porque ella se lo quitó, lo metió en una vasija de plata y lo tenía con ella; se lo llevaba con ella cuando se iba a Madrid, por ejemplo, porque era su amor, el amor victoriano, el amor romántico”, explica Abarca.

La figura de los exiliados en Londres da forma al mensaje que quiere transmitir Abarca, “este único mensaje es que nosotros tuvimos unos vengadores, como los llamo yo”, bromea. “Si estos señores fueran ingleses o franceses todo el mundo hablaría de ellos, pero como son españoles no les prestamos atención”, comenta. “La gente cuando quiere ser libre, empieza a idear heroicidades”, dice, “a los exiliados les daba igual todo con tal de luchar por su libertad”.

Ficción y documentación 
Una novela histórica con una carga de ficción muy importante. “La gente me pregunta lo que es ficción y lo que no, porque hay cosas que se ve que lo son, pero hay otras cosas que lo parecen y no lo son, porque aquella época era fascinante”, señala Abarca.

El período de creación de esta obra fue “de dos años y medio, del que ya medio año fue para documentarme”, dice. Conocer las costumbres inglesas y la propia documentación de los personajes le llevó incluso a viajar a Inglaterra a visitar lugares como la propia casa del duque de Wellington.

A la hora de influenciarse para redactar la novela, la escritora coruñesa se pasó horas delante de los cuadros de Torrijos en el museo del Prado e incluso visitó el cementerio donde está enterrado Espronceda. 

Matar a alguien en Riazor 
Hace un tiempo, Nieves Abarca dejó en el aire una idea para una novela con un crimen muy especial, una idea que le rondaba la cabeza y que a muchos coruñeses, sobre todo en los últimos años, también. Esta idea es la de “matar a alguien en el estadio de Riazor”. Cuando se le pregunta por el tema, la escritora responde con rapidez, “siempre, y más todavía después de la última temporada”, dice entre risas, aún sin saber el resultado del partido que podía llevar al Deportivo a jugar la promoción de ascenso. “Todavía tengo el fantasma del Rayo Vallecano todo el rato en mi cabeza”, añade, de nuevo entre risas.

“Pero sí eso tengo muy claro que algún día lo haré en una novela, no por ahora, pero en algún momento lo haré”, sentencia.

Nieves Abarca deja los análisis forenses para darle el protagonismo a Juana de Vega en su nueva novela, “Voraces”

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