“Cuando empecé no se conocía la escultura en pastel, no había programas ni internet”

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Enganchados a los shows televisivos de modelado de tartas imposibles, a veces los coruñeses amantes de la repostería no se dan cuenta de dónde está la verdadera guinda del pastel. Pero en esta ocasión Leandra Barela e Iván Villamisar –organizadores de la feria Think in Cakes que comienza hoy en Expocoruña– se han encargado de hacérselo saber al conseguir que el reverenciado chef dulce Mike McCarey saliese de Norteamérica para lucir su saber hacer en una pequeña esquinita del mundo.
El pastelero, que es reconocido como uno de los mejores a nivel mundial por sus propios compañeros de profesión, está en A Coruña para enseñar la “bricomanía” que hay detrás de una escultura en bizcocho y fondant.  “Es la primera vez que salgo de Estados Unidos”, reconocía ayer, mientras una de sus ayudantes modelaba árboles para una creación inspirada en el Alcázar de Segovia.
El motivo que le llevó a cruzar el charco fue “una recomendación muy buena de Nhora de la Pava”, otra de las grandes en esto de extraer arte del azúcar y las masas.  “Me dijo que vino el año pasado y que fue una gran experiencia y como somos amigos desde hace mucho tiempo me animé”, cuenta. Aunque el jueves le tocó cenar en un centro comercial, si tuvo oportunidad de descubrir la Torre de Hércules y el monte de San Pedro y sus cañones. “A Coruña es muy bonita pero es duro el cambio brusco de horarios porque nosotros a las nueve solemos estar en la cama”, explicó, al tiempo que seguía pendiente de su castillo.
La creación, aquí más entendida como una casa digna de una princesa Disney, cuenta con todos los detalles y tiene una imponente estructura. Precisamente  esto último es lo que McCarey ha venido a explicar a sus alumnos de los cursos y la master class. Aclara que su intención es enseñar a crear “stands para soportar las tartas”. Por ejemplo, construyó un perro con elementos como “madera, tornillos, tuercas, tubos de cobre y de pvc...”. Su arte no solo se nota en el sabor, “que es muy importante y viene dados por productos excelentes”, sino que también deja huella en las “ferreterías”.  

“1.000 tartas anuales”
El repostero recuerda que comenzó en el mundillo “a los 24 años”, después de pasar por varias cocinas. Desde su experiencia ha visto “muchos cambios en el sector”. “Cuando empecé no se conocía las esculturas de pasteles; no había programas de televisión, ni internet, y ahora hasta llegan a Facebook e  Instagram...”, rememora.
Pero él fue el pionero y en la actualidad, en su obrador fabrica de la nada unas “mil tartas anuales”, “el 65% de las cuáles son para bodas” y otros muchas van a parar al estómago de algún famoso. Eso no es lo que le impone más, lo que si lo hace son las peticiones de su hija. O la padece cuando hay que “hacer una tarta personalizada como la que me espera cuando vuelva”. “Tengo pendiente una reproducción del rostro de Marilyn Monroe y como la cara tiene que estar perfecta sufro bastante presión”, admite.
No obstante, su reto más difícil fue idear unas cadenas de ADN “para celebrar el cumpleaños de una persona de 92 años en una conferencia científica”.

“Cuando empecé no se conocía la escultura en pastel, no había programas ni internet”