Martín rompe el guión

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El Basquet Coruña sufrió una inesperada derrota ante el CB Clavijo ­que con la de ayer suma cuatro victorias fuera por solo tres en casa­ que evita su acomodo en la zona templada de la zona de playoffs, tras cuarenta de sus peores minutos de la temporada y rematado por un secundario desencadenado.

Mucho ritmo y poca puntería en los 10 minutos iniciales. Sobre todo por parte local. Y sobre todo en tiros cómodos. Olmos se mostró errático ante la torre Kupsas, a la que, sin embargo, pudo al otro lado de la cancha.

Por ello el Clavijo decidió probar suerte desde lejos. Y acertó. Acertaron Garrido y Galarreta, mientras que el Coruña, que no veía aro desde el arco, al menos conservaba su rebote y pudo anotar varios puntos a base de correr. Garrido siguió tirando de su equipo (9 puntos en el primer cuarto) hasta darle el mando en el marcador (12-14), que el cuadro riojano conservó gracias a un triple de Bravo sobre la bocina y después de que la `marea naranja' cediese, en la misma jugada, los dos primeros rechaces.

El segundo acto arrancó espeso por parte de ambos, y acabó espesísimo para los locales. Djuran inició, desde larga distancia, una larga fase de intercambio de canastas que mantuvo el electrónico en un margen de un punto arriba, un punto abajo.

En el minuto 12:39 hizo su debut la nueva incorporación del cuadro herculino, Justin Johnson. En su primera intervención se marcó un canastón, entrada con tiro por elevación, y en la segunda se fabricó dos puntos desde cinco metros. Cinco minutos esperanzadores fue su primera contribución.

Curiosamente, su regreso al banquillo coincidió con la pájara. El Clavijo sacó petróleo de dos jugadores que no llegan a los cuatro puntos de media. Primero fue el pívot Birgander, un aperitivo del show de Alberto Martín. El base suplente de Antonio Péreez Caínzos, que llegó a Riazor promediando 2.2 tantos, firmó ocho seguidos en un parcial de 0-10 que atontó al Coruña. Y no acabó ahí. Culminó, con un triple a tablero y sobre la bocina, una última posesión de tres segundos para colocarse con 13 en su casillero (en 12 minutos) y poner el partido patas arriba (31-45).

La previsible bronca de Tito Díaz en el descanso surtió efecto en el arranque de la segunda mitad, dondee se vio lo mejor de su equipo: duro en intenso atrás y, por fin, demostrando el porqué de su Nº1 en el ránking de la Liga en acierto desde la larga distancia. Pero seguía faltando algo. Continuidad en ataque. Y también cerrar un poco mejor el rebote.

La defensa siguió subiendo de intensidad, tal vez espoleada por dos triples consecutivos de Monaghan que hacían soñar con una remontada similar a la del Barça B en el partido del exilio compostelano. Porque la canasta inaugural de este cuarto, obra de Birgander, estableció la máxima diferencia del duelo, 16 tantos (31-47), la misma que los de Tito Díaz levantaron en el Multiusos Fontes do Sar.

El base estadounidense la enchufó de nuevo desde el arco para bajar el déficit a siete (4956), antes de que los árbitros permitiesen que Kupsas cerrase el acto con dos puntos precedidos de unos pasos que habría visto el mismísimo Stevie Wonder. Morales y Quintas, no.

Como tampoco vieron el aro los dos equipos en el paupérrimo inicio del periodo definitivo. El 3-3 de parcial en los primeros cinco minutos condenaba al Coruña a otro milagro. Y no se dan todos los días. Ni siquiera cada dos semanas.

Aunque sí hubo uno. Martín volvió al parquet para, con cinco tantos consecutivos, dejar el combate visto para sentencia (52-66), casi más por las sensaciones en la cancha que por el propio marcador, ya de por sí abultado.

Un paso atrás doloroso en un momento que, como Díaz remarcó en la previa, "es el más importante de la temporada". El técnico también recordó que los playoffs pasan por no fallar en casa. Y ahora viene un calendario maléfico.

Martín rompe el guión