Un nuevo código de colores identificará el valor nutricional de los alimentos y las bebidas

GRAF6954. MADRID (ESPAÑA), 12/11/2018.- La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, durante su intervención en la entrega del premio estrategia NAOS 2017, esta mañana en Madrid. EFE/Emilio Naranjo
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Este nuevo etiquetado frontal, denominado Nutriscore, se podrá ver en los supermercados en breve, ya que las empresas están empezando a adoptarlo de forma voluntaria, si bien será obligatorio dentro de un año, el plazo en que podría estar aprobado el real decreto que lo regulará. 

Se trata de una de las medidas adelantada ayer en el marco del Día Mundial de Lucha contra la Obesidad por la ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, con las que el Gobierno pretende reforzar la Estrategia Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (Naos), puesta en marcha en 2004. El nuevo código consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo y cada producto destacará el color que le corresponda en función de su contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas.

Los colores verdes identificarán los productos más saludables y los rojos los de menor calidad nutricional. Carcedo anunció, además, otras iniciativas durante la entrega de los XII Premios Estrategia Naos para prevenir las tasas de obesidad y sobrepeso de la población, cuya incidencia se triplicó entre 1975 y 2016, lo que demuestra “que no hemos realizado el suficiente esfuerzo”.
Así, se limitará la publicidad de los alimentos poco saludables dirigida a menores de 15 años mediante una reforma del código PAOS. Se pretende así dar un nuevo impulso a ese código, cuya adhesión es voluntaria, para que las empresas lo adopten de forma mayoritaria. En caso contrario, el Ministerio estudiará la adopción de otras medidas de control.

Carcedo incidió en que más preocupante que las tasas de obesidad es el hecho de que afecte de forma “más grave” a los niños y de forma desigual, con más incidencia en personas con rentas y nivel educativo inferiores. Los productos menos saludables “llenan más” y son “más baratos”, explicó la ministra, que precisó que el objetivo es que no sean la base de la alimentación, así como fomentar que se puedan adquirir otros a precios asequibles con más cantidad de proteínas o vitaminas.

Un nuevo código de colores identificará el valor nutricional de los alimentos y las bebidas