El Depor cae de pie en la Copa

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El Deportivo cayó de pie. Creyó cuando Çolak abrió el camino a la victoria en Gran Canaria y aún más cuando Borja Valle, con dos goles, se reivindicó y dejó a los blanquiazules a un tanto de la prórroga. No llegó esa diana, pero para los positivistas, lo bueno es que es el equipo volvió a ganar, sacó orgullo y casta cuando parecía utópico remontar y cogió confianza para encarar LaLiga, el torneo que da de comer.
Cristóbal puso en escena el once esperado, con el debut de One en el centro de la zaga, el estreno de Saúl esta temporada en el lateral izquierdo, la primera titularidad de Carles Gil y la reaparición en el equipo inicial de jugadores como Pantilimon, Gerard Valentín, Çolak o Borja. Solo Lucas Pérez, Schär y Mosquera repitieron respecto al choque de Liga con el Athletic. Quedaba claro que el Depor se lo tomaba como un trámite después del 1-4 que se había llevado en el partido de ida.

Se trataba de coger sensaciones, de repartir minutos y de salir al Estadio de Gran Canaria a la expectativa por si surgiera la posibilidad de firmar una remontada épica. El Deportivo necesitaba un mínimo de cuatro goles y la producción ofensiva del equipo en la primera media hora no invitaba al optimismo. El partido avanzó hasta entonces con un ritmo demasiado lento y el equipo coruñés apenas fue capaz de dar dos pases seguidos en campo contrario. 
Lejos de presentarse con peligro en el área rival, dio la posibilidad a la UD Las Palmas de dejar aún más sentenciada la eliminatoria. Ahí apareció por fin Pantilimon. El rumano se hizo gigante para los jugadores del conjunto local. Primero le sacó con la pierna un remate a bocajarro a Calleri tras un centro de Ximo Navarro. En esa misma jugada, Mosquera, en lugar de optar por alejar el balón del área, se lo cedió a Gerard Valentín. El lateral, incapaz también de despejar, se lió, lo perdió y el portero blanquiazul evitó de nuevo el tanto canario con al detener un disparo flojo y centrado de Hernán Santana.
El Depor era un equipo sin fluidez y su único recurso para avanzar metros eran los pases a la desesperada de Schär y Mosquera, que morían casi siempre en la retaguardia canaria. Ya había superado el cronómetro el primer cuarto de hora de partido y el equipo solo se había asomado al área de la Unión Deportiva con una jugada de Lucas y Borja Valle que no prosperó.

Carles Gil dejó sensaciones positivas. Fue el que más incordió a la zaga local mientras las fuerzas se lo permitieron. De una internada suya a los 18 minutos llegó el primer acercamiento serio del Depor. Lucas se la dejó de cara a Çolak y el turco calibró su pierna para lo que vendría cuando el partido se acercaba ya al descanso. El talentoso mediapunta otomano acertó con un latigazo con la zurda desde la frontal del área que se coló entre Chichizola y el poste izquierdo.
Se escucharon silbidos en Gran Canaria y al Deportivo se le aclaraba algo el panorama, aunque faltaban aún tres goles para el milagro.  La lesión de Vitolo, como en el partido de Liga, cuando su baja ayudó a la remontada del Deportivo, era otro argumento para los blanquiazules. Quedaban 45 minutos y Cristóbal ya había adelantado las intenciones en la previa. En función de la primera parte, decidiría si en la segunda había que pensar aún más en el Sevilla o aferrarse a la Copa.
El técnico inició la segunda parte con los mismos jugadores. Adrián, Pinchi y Edu Expósito calentaban en banda cuando una falta lateral la ejecutó con precisión Lucas Pérez y la cabeceó perfecta, con bote, Borja Valle para firmar el segundo.

El Depor tenía vida, pero como ante el Athletic, como cada vez que puede poner contra las cuerdas al rival, en vez de avanzar dio un paso en falso. Hernán Toledo dejó atrás a Gerard Valentín y ajustó el disparo con algo de rosca a la izquierda de Pantilimon. Sorprende que el rumano no sea capaz de llegar a ese tipo de balones. Los herculinos tenían que marcar dos tantos más para forzar la prórroga. 
Aunque la distancia a octavos de final era parecida, al Depor se le agrandó por momentos. Las Palmas creció en ataque, pero el larguero le impidió tener un final de partido tranquilo. Borja Valle, con un zapatazo con rosca que cogió efecto, le puso con los nervios a flor de piel a falta de diez minutos. 
A un gol de la prórroga, Cristóbal sentó al bigoleador y metió a Pinchi. El Deportivo se volcó. Mosquera rozó el cuarto tanto en fuera de juego y David Simón lo evitó bajo palos al desviar un disparo de Lucas Pérez. La suerte no quiso que el equipo herculino accediera a octavos o quizás la fortuna haya preferido que los blanquiazules, que encajaron el segundo tanto en el descuento, se centren en exclusiva en LaLiga a partir de ahora. l

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