El asesino confeso de Pioz dijo a un amigo: “Estoy feliz de que no me importe, no siento nada”

Patrick Nogueira, el asesino confeso de sus tíos y sus primos en Pioz, durante el comienzo del juicio la semana pasada | aec
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Varios peritos de la defensa de Patrick Nogueira incidieron ayer en el daño cerebral que sufre y que afecta al comportamiento del procesado, que, cuando se deshacía de los cuerpos de los asesinados, confesó a un amigo: “Estoy feliz de que no me importe”, en una conversación por Whatsapp. 
En el quinto día del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Guadalajara contra Patrick Nogueira, el asesino confeso de sus tíos y sus primos de 1 y 4 años el 17 de agosto de 2016 en un chalé de Pioz (Guadalajara), los peritos citados por la defensa del procesado instaron a que reciba tratamiento para evitar que su estado vaya a peor.
El informe de la defensa contó con un PET-TAC que se realizó a Nogueira dos años después del suceso y que, tal y como expuso uno de los peritos experto en medicina nuclear, revela que una parte del cerebro, en concreto el lóbulo temporal derecho, está afectado y “no funciona como debiera”. El psiquiatra José Miguel Gaona expuso que el cerebro del procesado “no funciona bien en parte, no funciona al 100%” y afirmó que ese “cerebro anómalo afecta a su conducta”.
A preguntas de la abogada de la defensa, los peritos dijeron que el daño cerebral “interfiere en todo” e influyó en los hechos, “en la toma de decisiones y voluntad” de los mismos, y no negaron un componente psicopático. Otro de los peritos señaló que el cerebro de Nogueira “no es normal” y en sus informes describió en él rasgos de “impulsividad, rabia, ira, falta de empatía”, todo ello provocado por el daño cerebral.
Asimismo, determinaron graves niveles de ira que se disparan ante momentos de frustración o evaluación social negativa como era la situación que vivía con su tío. La acumulación de tensión, explicaron, “se libera de forma virulenta, violenta y no adaptativa” y, si bien el acusado es capaz de comprender los hechos, le es extremadamente confuso el límite entre lo que está bien y mal y “es incapaz de comprender moralmente” las consecuencia graves de sus hechos.
Gaona señaló que el acusado sufrió “bulling” y alcoholismo, y que esto último pudo influir en su cerebro dañado, si bien luego, a preguntas de las acusaciones, reconoció que sabe de dichos actos solo por las declaraciones del acusado y su familia. Por otra parte, apuntaron los posibles tratamientos con fármacos o intervención quirúrgica, y afirmaron que, de no tratar el cerebro de Patrick Nogueira, el problema nunca remitirá incluso irá a peor.
Posteriormente, el secretario judicial leyó, a petición del fiscal, la conversación que mantuvo Nogueira con su amigo Marvin, residente en Brasil, después de haber asesinado a su tía y a sus primos y mientras esperaba que llegara su tío, al que asesinaría después. “Estoy feliz de que no me importe”, aseguró Nogueira mientras limpiaba la escena del crimen, y le confesó que no sentía nada. l

El asesino confeso de Pioz dijo a un amigo: “Estoy feliz de que no me importe, no siento nada”