El temporal deja en la ciudad un rastro de medio centenar de intervenciones

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Trombas de agua, ráfagas de viento y un goteo continuo de emergencias es el resumen del potente temporal que alarmó a los coruñeses en lo que debería ser uno de las noches más alegres del año. “Dirk” se hizo notar y la prueba es que las llamadas a los familiares se mezclaron con las que se hacían a los servicios de emergencia: más de 400 contabilizó el dispositivo especial de prevención del Ayuntamiento, llamadas que se tradujeron en cerca de 50 salidas de los bomberos. Algunas de ellas, las más graves, tuvieron que ver con la caída de árboles que no pudieron soportar el viento, como la palmera que se levantaba en el jardín trasero de la iglesia de Santiago, y que acabó dañando el tejado del templo.
Otros dos árboles cayeron en la carretera de Feáns, y una rama en la avenida de Monelos, que aplastó a dos vehículos que se encontraban estacionados debajo. Un cuarto cayó en el acceso a Alfonso Molina y la ronda de Outeiro. Todo ocurrió durante la noche y las primeras horas de la mañana del 24, porque el dispositivo, que comenzó a las seis de la tarde del lunes, no registró incidentes graves, aunque sí daños menores como caídas de tendales y antenas y uralitas en zonas como la avenida de los Caídos, Bugallal Marchesi, o la ronda de Outeiro, donde cayó un falso techo.
Pero a partir de la medianoche el temporal arreció y las estaciones meteorológicas registraban poco antes de las cuatro las rachas de viento más potentes, de alrededor de 130 kilómetros por hora, que fueron las responsables de que se desprendiera parte de las galerías de un edificio abandonado en el la plaza de Carlos I, en la Ciudad Vieja. Volaron las tejas y la vallas de obras, por la calle, como si fueran metralla, llegando a afectar a 28 vehículos e incluso a una persona, un hombre de 30 años que se encontraba en la avenida de Hércules cuando cayó el recubrimiento de una fachada encima. Una sola persiana volando por la por la calle de Maravillas causó daños en 12 coches, mientras que otro, al que su dueño había dejado estacionado en al calle de Daniel Rodríguez Castelao sin el freno de mano, se vio empujado por el vendaval y colisionó con otro. La Policía Local lo denunció por este motivo y lo retiró al depósito.

daños en el ayuntamiento
Pero no solo el viento causó daños sino que la lluvia hizo su papel durante toda la noche del lunes al martes. No en vano estuvo lloviendo prácticamente sin parar desde la medianoche, de manera que los pluviómetros llegaron a recoger cada hora cuatro litros por metro cuadrado y los bomberos tuvieron que acudir a detener siete casos de inundaciones. El temporal ni siquiera respetó el palacio municipal de María Pita, donde consiguió colarse por la gran claraboya que remata el tejado. Las filtraciones de agua empaparon la escalera de honor y la alfombra que la cubre y el daño no fue percibido hasta horas después, cuando los bomberos lo cubrieron con una lona.
La lluvia también penetró en una vivienda de la calle del Doctor Ferrante, inundando una habitación y causando un corte de energía. En la casa solo residía una persona de 81 años que explicó a la Policía Local que no tenía adónde acudir, de manera que tuvieron que hacerse cargo de ella los Servicios Sociales.
El hecho de que se tratara de un día festivo obligó a los bomberos a actuar en casos que normalmente quedarían en manos de los particulares, como la caída de antenas. Pero a mediodía del miércoles, lo peor había acabado, y los servicios de emergencia pudieron aflojar el ritmo.

El temporal deja en la ciudad un rastro de medio centenar de intervenciones