Riazor será el escenario

juan domínguez controla el balón ante el malaguista iturra alfaquí
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El Deportivo perdió ayer ante un equipo que tiene futbolistas de un enorme nivel. Dos fallos defensivos acabaron en sendos goles, Fernando Vázquez se lanzó a por un nuevo milagro y quemó las naves, pero el equipo no fue capaz de sobreponerse. Además, por si fuera poco, también le faltó la suerte. El azar queda para Riazor, donde el sábado el equipo se jugará la permanencia contra la Real, eso sí, dependiendo de sí mismo porque el Zaragoza también perdió en Sevilla y el Celta está por debajo aún habiendo ganado en Valladolid. Ayer se perdió una oportunidad de oro para sentenciar la salvación, pero cualquier deportivista hubiera firmado el llegar a la última jornada en estas condiciones. Si el Depor gana a la Real estará un año más en Primera.
El entrenador deportivista alineó el once previsto con el único cambio de Ayoze, quien se ubicó en el lateral zurdo, mientras que Sílvio jugó en su ala natural por la derecha de la defensa. La duda estaba en saber si el Depor saldría al terreno de juego a buscar la pelota o aguardaría una contra para marcar. No hubo que esperar demasiado para saberlo.
El Depor saltó al campo sin complejos, a jugar el balón, quererlo y tenerlo. A los tres minutos una acción de Riki llevaba el peligro a la meta local. Contestaba Baptista con un disparo desde la frontal que se marchaba alto. Era el minuto 7 y Joaquín repetía con un nuevo disparo que tampoco encontraba la portería de Aranzubia. En los siguientes compases el equipo coruñés volvió a afinar el ataque con nuevas llegadas que fueron estériles por exceso de regates o por mandar el balón demasiado alto.
Pasó el Málaga a dominar y Aranzubia tuvo que intervenir sacando una mano milagrosa a los 27 minutos. Después de un nuevo ataque muy elaborado del Málaga, en el 32 Valerón probaba suerte desde la frontal y la pelota se marchaba pegada al palo. No quería entrar.
El Deportivo apuró más sus opciones y dispuso de un nuevo tiro a puerta de Pizzi en el 37 y una ocasión de Riki en el 41. La primera parte se moría con el empate sin goles, pero una falta en el 45 era botada por Joaquín, y Saviola, libre de marcaje, anotaba el 1-0 en el único fallo defensivo en el primer periodo. Fue un jarro de agua fría justo antes de llegar al descanso.
Los blanquiazules saltaron a la reanudación con las mismas ganas que al principio del encuentro y buscaron el empate desde los primeros compases. Pizzi y Riki probaron fortuna pero carecieron de ella. Contestaba Baptista con un remate que detenía Aranzubia en dos tiempos. A los 58 lo intentaba  Abel Aguilar, respondía Isco y la sensación era de que el partido parecía ‘abrirse’ por momentos.
Fue un espejismo. En una contra Baptista se encontró a Aythami descolocado y consiguió el 2-0. Era el minuto 63 y, si bien había tiempo para conseguir el empate e incluso la remontada parecía tarea imposible porque los malagueños se encontrarían en más situaciones favorables para marcar.
Vázquez apostó por un ataque tan claro como desesperado. Acabó jugando primero con dos centrales, sin laterales, y después con un solo zaguero y Álex Bergantiños de escolta de Zé Castro. Salomao hizo el 2-1 en el 74, después de conseguir rematar un balón complicadísimo, de media tijera, que botaba delante de Caballero, para acortar distancias.
Tras un córner rematado por Abel Aguilar se cantaba el empate, pero no llegó. La mala suerte también acompañó por momentos a los herculinos. No falló Isco, en el 79, poniendo el 3-1 que sentenciaba el encuentro. Por si fueran pocos los desatinos, en el 90 Bruno Gama mandaba la pelota a la madera de falta directa y Gámez sacaba la pelota de la línea de gol con su meta vacía. Lo que pudo ser, no fue. Una gran primera parte no bastó. El Depor lo fía a Riazor. Será el sábado. n

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