S&P cree que Popular no tenía alternativas para solucionar sus problemas de capital

El expresidente de Banco Popular Emilio Saracho | archivo ec
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La agencia de calificación S&P Global, tradicionalmente conocida como Standard & Poor’s, considera que Popular no disponía de “grandes alternativas” para solucionar los problemas de capital que finalmente acabaron provocando la resolución de la entidad y su posterior venta a Santander.


Así lo señaló la directora de servicios financieros de la agencia de calificación, Elena Iparraguirre, durante un encuentro informativo donde explicó que las limitaciones de Popular para generar capital deterioraron la confianza de clientes e inversores provocando la fuga de depósitos que finalmente desencadenó la intervención de los mecanismos de resolución.

Muy débil
Según Iparraguirre, la ratio de capital CET1 fully loaded de Banco Popular, que se situó en el 7,33% a cierre del primer trimestre, era “muy débil” y no cumplía con los requisitos regulatorios, por lo que la entidad iba a tener que generar un nivel “muy significativo” de capital para el que no tenía “capacidad”. “A pesar de que sus ratios phase in estaban bien, las fully loaded estaban por debajo de los requisitos, la entidad iba a tener que generar un nivel muy significativo de capital y no tenía capacidad, internamente no era posible”, dijo la analista de S&P.


“Las opciones de fortalecer el capital a través de emisiones eran muy pequeñas, esa era la debilidad real de Popular”, incidió Iparraguirre, que subrayó que esta situación debilitó la confianza de los inversores hasta el punto en el que se produjeron los problemas de liquidez que supusieron la inviabilidad del banco.


No obstante, la visión de la calificadora de crédito respecto al proceso de resolución es “positiva”, y considera que fue un “éxito” en cuanto a la rapidez en la que se ejecutó, sin contagiar al conjunto del sistema financiero.


En el mismo sentido se expresó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, que afirmó que la resolución de Popular fue “exitosa”, y destacó el hecho de que se cumpliesen los objetivos de garantizar la estabilidad, proteger los depósitos de la entidad y evitar inyecciones de capital público. Preguntado por el hecho de que el banco haya sido intervenido tras superar los test de estrés, Dijsselbloem afirmó que, según su información, Banco Popular “no lo hizo tan bien” en estos exámenes y fue “uno de los más débiles”.


Por otro lado, el expresidente de Banco Popular Emilio Saracho afirmó ayer que los accionistas de la entidad, que han visto evaporarse toda su inversión, “están en su derecho” de presentar acciones legales contra el consejo de administración que él presidía o contra los gestores que les precedieron. Preguntado por si se podría haber evitado la resolución de la entidad dictada por el Banco Central Europeo y la Junta Única de Resolución, Saracho se limitó a afirmar: “Lo he intentado”.


Mientras, los accionistas de la Asociación de Afectados por el desmantelamiento de Iberia, representantes de más de 10.000 titulares de acciones de IAG, criticaron ayer durante la junta la reelección de Saracho como consejero independiente del grupo aéreo resultante de la fusión de la española con British Airways.

S&P cree que Popular no tenía alternativas para solucionar sus problemas de capital