Los Bomberos triplicaron en 2018 sus intervenciones por las lluvias

La ciudad vivió varias trombas del agua durante el año pasado, fruto de la inestabilidad meteorológica | quintana
|

Incluso en Galicia, donde la lluvia es un fenómeno habitual, hay ocasiones en las que las precipitaciones pueden suponer un problema. Esto fue especialmente cierto durante el año pasado, cuando los bomberos tuvieron que acudir a tres veces más intervenciones causadas por la lluvia que el año anterior. Fueron, en total 55 actuaciones, mientras que en 2017 solo fueron 18. Es más, 2018 es el año con más intervenciones por lluvia de toda la serie estadística desde 2011.


Estas actuaciones consisten, en su gran mayoría, en canalones atascados y tejados obstruidos, que provocan inundaciones que se cuelan en los hogares coruñeses. La mayor parte se producen durante los temporales y aunque es verdad que estos se generan cada año, los servicios de emergencia recuerdan que en 2018 se vivieron dos temporales, Gisele y Félix, que golpearon con fuerza a la ciudad en marzo, y que explican estos resultados anormales. “Esto ocurre siempre cuando no hay espacio entre ambos temporales, porque el trabajo se acumula”, explican desde los servicios de emergencia. 


160 incidencias
Fueron las que provocó el viento, con caídas de objetos a la vía, durante 2018, una cifra similar al año anterior


Normalmente, los bomberos se ven saturados de llamadas solicitando su intervención. Suelen ser a pequeña escala, y se entremezclan los daños producidos por la lluvia con los de viento, y pueden tardar varios días en ponerse al corriente. “Si llega otro temporal que no te da tiempo a reparar los daños, se lía”, explica un bombero. Solo Félix –en marzo– dejó 60 incidentes en total, muchos de ellos por viento que, en realidad, es el que genera la mayor parte de las intervenciones por temporal (el año pasado, 160 caídas a la vía).


Una primavera de récord 
Pero por lo que realmente destacó marzo realmente es la lluvia, como recuerda Francisco Infante, portavoz de Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), que destaca que batió el récord como uno de los más lluviosos de la serie histórica. 


Llovió “un 40% más de lo normal” para esta estación, asegura. De hecho, fue la primavera con más días de precipitaciones desde 1971, puesto que llovió unos 57 días cuando lo habitual son 37, como señaló Infante en su momento. La razón es un fenómeno llamado “calentamiento súbito estratosférico” que permitió el paso de corrientes de aire frío en las capas superiores de la atmósfera mediante una ondulación muy grande, en chorro. 


 Por supuesto, la mayor parte de estas incidencias podrían obviarse si se cuidara el mantenimiento, como recuerdan los bomberos: “Pero pasa siempre: los canalones y las bajantes nunca se limpian”.

Los Bomberos triplicaron en 2018 sus intervenciones por las lluvias