Victoria Lafora

Sorpresa, sorpresa

Todo estaba acordado y el PP encontró el momento oportuno para hacerlo público.Los azarosos prolegómenos de la convención itinerante del PP, con la que se pretendía consolidar de forma definitiva el liderazgo de Casado, las zancadillas de Ayuso con su inexcusable viaje a Estados Unidos, fueron retrasando un acuerdo que Bolaños y García Egea habían mantenido vivo con discretos encuentros en almuerzos.Ambos han cuidado sus relaciones y sólo esperaban la orden de “arriba” para negociar nombres concretos y presidencias de los caducados organismos constitucionales.Como el Consejo General del Poder Judicial y su renovación, con las exigencias de Podemos, levanta todavía ampollas, se ha dejado para el final; pero en el Gobierno están convencidos de que se va a lograr el pacto, aunque tendrán que ceder en su negativa a cambiar el modelo de elección que también reclaman desde Bruselas.Consolidado su liderazgo y con las encuestas a favor (hasta el CIS de Tezanos le reconoce un crecimiento importante) Casado no quiere cargar con el lastre de ser acusado de bloqueador impenitente de las instituciones.

Vino para quedarse

Sus protagonistas, que vieron como el virus les condenaba al encierro en un momento expansivo de sus vidas, han roto las compuertas y se han echado a la calle.

Vana filípica

Que las previsiones económicas no son tan halagüeñas como nos había hecho creer la vicepresidenta Calviño y que los ERTE no dejan de ser un paliativo para los que no logran recobrar su empleo.Eso es lo que de verdad preocupa a los españoles, hartos de populismos de todos los colores y hartos de ver actuar a sus dirigentes políticos como concursantes de una reality de la televisión.Lo que está sucediendo en Reino Unido estos días es una llamada de atención sobre el riesgo de dejar en manos de charlatanes incompetentes el destino de una nación.

Al PP se le atraganta la violencia machista

No se sabe bien si es para que la extrema derecha de Vox no le robe votos de ese sector masculino que se siente amenazado por las mujeres, o por convicción propia, pero el caso es que al PP de Casado se le han atragantado las leyes contra la violencia de género, la igualdad o la defensa del colectivo LGTBI.Es una marcha atrás en la que no coinciden los populares del Parlamento Europeo y que les aproxima a políticos tan detestables como el húngaro Orbán.Y todo esto se produce en unos meses en que al aumento de los asesinatos machistas y la violencia vicaria está produciendo verdadera alarma social.

El retorno del guirigay

Nadie preguntó si la nueva reducción de impuestos iba a conseguir el milagro de que familias y empresas paguen lo mismo este año que en 2018.Y, como nadie pregunta, las promesas del presidente se diluyen sin que la oposición se percate.

Vuelta al cole

El plan se pactó en el mes de mayo entre el Ministerio y las Comunidades y los responsables educativos no han encontrado, ahora, razones para cambiar las ratios de alumnos por aula, el uso de mascarillas, o la distancia entre alumnos.

Incierto otoño andaluz

Pero lo que no quiere el dirigente popular es que, en el último año de su mandato, el Parlamento Andaluz se convierta en un guirigay que merme su imagen de hombre sensato.De ahí la desesperación de Juan Marín, que insiste en que “somos uno de los gobiernos más sólidos y trabajamos de la mano con una enorme complicidad”.

Arde la Tierra

Negaba el cambio climático y pretendió convertir la tierra virgen de Alaska en un campo de explotaciones petroleras.Dirigentes como él y como Bolsonaro, en Brasil, dejando quemar enormes extensiones del Amazonas, tendrán que rendir cuentas de una gestión que va a causar más muertes en el futuro que la pandemia del Covid.También el anterior inquilino de la Moncloa, Mariano Rajoy, apeló a los conocimientos científicos de un primo suyo para desmentir el cambio climático, apoyándose en la siguiente frase: “ si nadie garantiza el tiempo que va a hacer mañana en Sevilla ¿como saben lo que pasará dentro de 300 años?.Sin hacer declaraciones esperpenticas como la anterior, el ahora Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no parece muy entregado a la causa ya que su propuesta de ampliación de los aeropuertos de Madrid y Barcelona es justo lo que no hay que hacer para defender el medio ambiente.

Duelo con trajes de seda

Serigne Mbayé, de origen senegalés, diputado de Podemos en la Asamblea de Madrid, se convirtió en el chivo expiatorio del duelo encubierto por sonrisas y trajes de seda entre Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso.

El pasado que vuelve

cuando Casado y su equipo se frotaban las manos por los datos de las últimas encuestas y el coste político que pagará el Partido Socialista por conceder el indulto a los condenados del ‘procés’, los casos de corrupción del pasado reciente del PP vuelven como fantasmas sin condena.Otra vez, el dirigente popular escapa de los periodistas que, lejos de preguntarle por el acto de la plaza de Colón, donde los partidos de centro-derecha van a protestar por el trato de favor a Junqueras y compañía, se empeñan en saber su opinión por la imputación de su antigua mentora y compañera, María Dolores de Cospedal.Es como si la actual dirección de Génova, tan ufana en su balcón tras el brillante resultado en Madrid, no tuviera un momento de tregua.

En qué quedamos...

Y que su principal dirigente, Illa, ex ministro de Sanidad en el Gobierno de Sánchez, se quede como un cero a la izquierda en los posibles, futuros acuerdos con la Generalitat.Cataluña tiene una tan grave crisis económica y de convivencia que su nuevo presidente haría bien en ocuparse de estos temas de manera prioritaria, pero, lamentablemente, corre el riesgo de que sus socios le empiecen a acusar de traidor antes de cumplir cien días en el cargo.