domingo 25/10/20

Cuando la recuperación de la memoria tiene fecha de caducidad

EL Ayuntamiento de A Coruña ha destacado desde la llegada a María Pita de la Marea por su trabajo en favor de hacer cumplir la ley de la Memoria Histórica. No podía ser de otra manera y desde el consistorio se ha impulsado el cambio de nombre de aquellas calles que mantenían, en contra de la normativa vigente, nombres vinculados con el franquismo. Sin embargo, lo que parece evidente es que su preocupación por la historia se muere con el alzamiento militar del 36. Más allá parece que no interesa mirar ni, mucho menos, proteger los vestigios de los que debieron ser los coruñeses primigenios. Solo así se comprende la desidia con la que los responsables municipales tratan el Castro de Elviña, una joya arqueológica al pie de la ciudad que agoniza entre el abandono y los cientos de vertederos incontrolados que crecen en su entorno. Unas oxidadas vallas protegen uno de los monumentos históricos más desconocidos para los propios coruñeses, ya que pocos saben de la existencia del mismo y quienes oyeron alguna vez su nombre, ni tan siquiera saben llegar a él. FOTO: La basura rodea el castro | p. Puig

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