domingo 25.08.2019

Los acusados presentan el juicio como una “causa general” al independentismo

Los encausados, que portaban insignias oficiales de la Generalitat, se sentaron  en el banquillo

 

 

Todos los procesados, excepto Oriol Junqueras, responden al saludo de Torra antes del comienzo de la vista | emilio naranjo (efe)
Todos los procesados, excepto Oriol Junqueras, responden al saludo de Torra antes del comienzo de la vista | emilio naranjo (efe)

El juicio del procés comenzó ayer en el Supremo con duras críticas de las defensas de los acusados al tribunal, al que reprochan “falta de imparcialidad”, la vulneración sistemática de derechos fundamentales y abrir una “causa general desde el lado oscuro del derecho penal”.

Una primera jornada monopolizada por la exposición de las cuestiones previas, más políticas que jurídicas, de las doce defensas y que dejó la fotografía histórica de la mitad de un gobierno autonómico sentado en el banquillo de los acusados, junto a la que fue la más alta representante del Parlament y los dos líderes sociales más importantes del soberanismo.

Tranquilidad y atención
A todos ellos se les ha visto tranquilos, con documentos en la mano y atentos a las intervenciones. Su protesta política ha quedado reducida a las insignias institucionales de la Generalitat que portaban algunos y tan solo se ha visto un lazo amarillo en la solapa de la chaqueta de Jordi Sánchez, que también lucían Torra y los consellers Esther Capella y Damiá Calvet.


En la primera sesión del juicio les tocaba hablar a sus abogados, quienes desde el primer minuto cargaron contra el tribunal con alegatos a favor del independentismo y la autodeterminación.

Casi unánimes fueron las críticas a la “falta de imparcialidad” de los magistrados del tribunal a quienes pidieron que “hagan de jueces y no de salvadores de la patria” pues no están para defender la unidad de España.

Insisten en citar a Felipe VI
Lo hicieron tras acusarles de violar sistemáticamente los derechos fundamentales a través de “una campaña de criminalización pública constante” que “ha descabezado al independentismo” cuando “lo que impide criminalizar la disidencia es la Constitución”. A juicio del letrado de Oriol Junqueras, Andreu Van den Eynde, se han vulnerado “todos” los derechos de la Constitución, incluso la libertad de culto porque Junqueras no pudo ir a misa
También las defensas reiteraron peticiones ya formuladas. “Sería bueno” escuchar como testigo a Felipe VI y al expresident Carles Puigdemont, cuya sombra planeó en la Sala cuando la defensa de Carme Forcadell criticó que haya “personas a las que no se persigue” cuando “otras llevan más un año en prisión”.

Ya antes del amanecer, decenas de ciudadanos aguardaban pacientemente en cola para asistir de público al juicio, mientras poco a poco iban llegando varios líderes de partidos y entidades soberanistas para arropar a los acusados. Entre ellos, Torra, su vicepresidente, Pere Aragonés, y el presidente del Parlament, Roger Torrent.

El blindaje policial con el vallado de las calles adyacentes al Tribunal Supremo y la identificación de aquellos ciudadanos que mostraban banderas de España en el paseo de Recoletos, donde se concentraron varias decenas de políticos y ciudadanos convocados por plataformas independentistas, marcaron la previa del inicio del juicio.

La protesta independentista en ningún momento cortó el tráfico en el paseo de Recoletos, una de las arterias principales de Madrid, aunque sí dificultó la circulación. Los manifestantes fueron increpados por ciudadanos que hacían deporte por la zona y también por algún conductor. Tocando el claxon, un transportista de una empresa de mudanzas se paró ante los concentrados y gritó bajando la ventanilla: “Golpistas a la cárcel, a mamarla”.


Hoy le tocará el turno a las tres acusaciones y no sería extraño que llegase a declarar Junqueras, quien, junto a los otros ocho presos, serán trasladados a primera hora desde las cárceles de Soto del Real y Alcalá Meco a la Audiencia Nacional y después al Supremo, donde aguardarán en una sala habilitada para ellos la segunda jornada del que muchos califican de juicio histórico.

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