viernes 27/11/20

Roglic continúa de rojo

El ganador de la pasada edición dejó claro en el ascenso final a Arrate, donde  metió tiempo a otros favoritos, que está en la ronda española para lograr el doblete
Primoz Roglic demarró a 900 metros de meta y dejó atrás al quinteto que le acompañó en el tramo final   | Kiko Huesca
Primoz Roglic demarró a 900 metros de meta y dejó atrás al quinteto que le acompañó en el tramo final | Kiko Huesca

Primoz Roglic se bajó del podio de Cibeles hace un año vestido con el maillot rojo de campeón, el mismo que se enfundó ayer en Arrate s tras dejar claro en el ascenso final que sigue siendo el rey, además, abriendo hueco en la general en el primer asalto de esta Vuelta Nº75. 
El esloveno, segundo en el Tour, es el líder de su equipo y quiere ganar otra Vuelta. Dentro de un grupo con los ocho más fuertes, atacó a 1.000 metros de meta y superó por un segundo sobre Richard Carapaz y Dan Martin. 

En el mismo grupo viajaban Esteban Chaves y Enric Mas. El daño de Roglic lo sufrieron nombres destacados como Alejandro Valverde, David de la Cruz y Tom Dumoulin, que cedieron 51 segundos 

Roglic, premiado con 10 segundos de bonificación, quitó el precinto al maillot rojo, que defenderá en el segundo acto con 5 segundos sobre Carapaz y 7 respecto a Martin. Mas, atento entre los mejores, dio buena impresión y es el primer español, sexto a 11 segundos.

Salida animada 
Salió animada la primera etapa en la historia de la Vuelta que iba a terminar en un puerto de 1ª categoría. Ambiente raro, diferente, con reconocimiento facial en vez de el control de firmas habitual y mascarillas. 

La iniciativa la tomó un escapista nato, Cavagna (Deceuninck), a quien quien se unieron Wellens (Lotto Soudal), Bol (Burgos BH), Sütterlin (Sunweb) y Jauregui (Ag2r). 

Jumbo y Movistar al mando del pelotón enseguida mostraron sus intenciones de cuidar la general y pelear la etapa. No permitieron alegrías superiores a cuatro minutos, que a mitad del recorrido, coincidiendo con el inicio de los puertos apenas era de minuto y medio. 
Los equipos de Roglic y Mas pusieron la fuga ‘al baño maría’, en espera de la cacería definitiva. Subiendo y bajando en un asfalto alfombrado de hojas secas, convertido en pista de patinaje, el sueño se mantuvo en las cimas de Udana y Kanpazar (3ª), por donde Jauregui pasó al frente. 

El galo resistió como último rebelde hasta que la marabunta lo devoró sin piedad nada más comenzar el ascenso a Elgeta (3ª). Nueva etapa, otro decorado con todo por resolver. Se notaba ya el estrés de la pelea por la cabeza. 

Elgeta seleccionó a un grupo aún nutrido y dejó claro que Chris Froome, el cuádruple ganador del Tour y doble de la Vuelta, está a años luz de su mejor momento. El otrora líder padecía descolgado; delante, su compañeros del Ineos, marcaban el ritmo con Andrey Amador. 

Tras gestionar el descenso de Karabieta, Ineos pasó por Eibar batuta en mano. Restaba el ascenso a Arrate, de 1ª y 5,3 kms al 7,7% de pendiente media, puerto emblema del ciclismo vasco, donde la Itzulia ha coronado a corredores como Mas, que consiguió su primera victoria profesional en 2018, o Valverde, ganador en tres ocasiones en esa cima. 

Mientras tensaba Sosa, Kuus, el mejor gregario del Jumbo, soltó un primer órdago a 4,6 de meta para seleccionar a los más fuertes: allí estaban Roglic, Carapaz, Martin, Carthy y Chaves. De ahí saldría el primer líder. 

Atacó el británico y enseguida le atrapó Roglic. El esloveno vio que los demás estaban un punto por detrás y atacó a 900 metros de meta. Junto al Santuario de Arrate, el patrón del año pasado retomó el mando. Primer líder y favorito Nº1. Lo quiso dejar claro con su tercera victoria en la Vuelta.

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