jueves 14.11.2019

Menos troitas en los cestos

Con una bajada de las temperaturas y una noche previa pasada por agua, arrancó una temporada marcada por el descenso de cupos y con menos pescadores en los ríos

Menos troitas en los cestos

Lo esperado. Es el gran titular de la apertura pesquera en los ríos gallegos. Pocos cupos, a pesar de que han bajado de manera ostensible, algunos despistados con el número de las capturas, un importante descenso de temperaturas y una noche con agua que para algunos cauces vino muy bien.


A pie de río se palpa la ilusión de la pesca, eso no falla, pero también la resignación ante un pasado no muy reciente. Y sí, la cosa va por ríos.

Los míticos 
Bien de caudal Anllóns o Grande, se completaron algunos cupos hasta poco más de las diez de la mañana, comenta Santi Nitas desde esa zona. Después, poca o nula actividad. Fue una constante en casi todo el norte de la comunidad. El que no pescó por la mañana, o esperó al sereno o se llevó un ‘capote’. En la zona del Lambre, capturas muy pequeñas, como en muchos afluentes libres de los ríos ‘reeiros’ y salmoneros.

Desde Lugo, concretamente desde el Neira y también desde Monterroso, Miguel Piñeiro aguardaba un inicio así: “ Hay bastante desánimo. Pocos pescadores y menos truchas. Es una cuesta abajo pronunciada y evidente”. Y es que si bien aficionados como Pepe Guzmán completaron su cupo en el Ladra, cauce que conoce bien, otra de las tónicas casi generales es que pescaron más los que conocían sus escenarios. Ya saben. La trucha ‘para’ detrás de esta piedra o en esta cabecera, y está siempre ahí...  Pero en cada río, ‘en su sitio’. Otros cañistas que se fueron a descubrir nuevas aguas no lo tuvieron tan fácil precisamente por el desconocimiento de los cauces en una mañana bastante exigente. Sorprendió que en tramos tan estimados por los pescadores como los del Xallas, A Fervenza, por donde se estrenó nuestro flamante tricampeón del mundo, David Arcay, hubiera pocos aficionados. 

El centro y el sur 
No caben ni la décima parte de los ríos de Cunqueiro y Otero Pedrayo en estas páginas pero son gotas de agua para ilustrar cómo arrancó la jornada.En el Tambre, uno de los ríos con más cotos, hubo tramos muy malos alternando con zonas en las que se pescó bien a primera hora. Lo mismo en el sur de la provincia y en Arousa, en ‘los regatos del Umia’, unos tributarios de lujo. Los ‘miñoqueros’ pudieron hacer capturas a los pocos segundos de comenzar la jornada por las aguas tomadas tras las lluvias nocturnas.


Fue uno de los aliados de los pescadores. Desde las doce de la noche, en muchos puntos de la comunidad, cayó agua que enturbió los ríos dándole ese punto de ‘color cucharillero’. Los adeptos a la cola de rata se emplearon con ninfas pero en Galicia se pescó, sobre todo, a lance y a cebo natural.


Destacan los ‘capotazos’ del Rois, el Eume, y, lo más negativo, un vertido en Santiso, en la zona de Melide.

La conclusión de una mañana-tarde de pesca y unas palabras con los pescadores, tanto a pie de río como desde sus escenarios, es que el curso pesquero ha arrancado como esperábamos. Somos menos pescadores y tenemos menos peces.


No es nada nuevo, porque el declive en número de licencias y de capturas (cupos al margen) es evidente. Los pescadores que practican captura y suelta también pescan menos peces como norma general.


Pero los que quedan siguen disfrutando de este bien que se nos ha dado. El agua, nuestros ríos, nuestra naturaleza, algunas truchas, y de ese pegamento que es la pesca para hacer buenos amigos. Y esto, créannos, no es poco.

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