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Las grietas de Riazor

Mackay, saludando a su excompañero Rafa de Vicente, durante el choque ante la UD Sanse, único duelo en Riazor este curso en el que el Depor no ha encajado. Foto: Patricia G. Fraga.

El ataque gana partidos, la defensa campeonatos es una frase muy recurrente en el deporte y en el fútbol no es una excepción.
 

El actual líder en la tabla, el Córdoba (29), solo ha encajado ocho goles, mientras que el Deportivo, que es sexto, con 22 puntos, ha recibido 11 en doce jornadas.


Lo más preocupante es que en los siete partidos que ha jugado en el Abanca Riazor ha recibido en todos los partidos, menos en uno, el choque del pasado 29 de septiembre ante la UD Sanse (1-0). Un total de ocho dianas sufridas, que contrastan con los números de los blanquiazules en su feudo el curso pasado. Hasta siete jornadas en su campo acumuló el Deportivo sin encajar ningún tanto. El primer gol que tuvo la lamentar la parroquia blanquiazul no llegaría hasta la jornada 24, aunque los coruñeses se impusieron al Calahorra (2-1).

 

Diez encuentros

Hasta en diez ocasiones en temporada regular el cuadro herculino dejó su portería a cero, contando el partido ante el Extremadura, que no se presentó debido a la huelga que había entonces en el seno del equipo, que acabaría desapareciendo.


Peores registros ha mostrado el Deportivo en su campo, que tiene que aspirar a ser un fortín y que, de momento, está viendo prácticamente siempre como los rivales se llevan, al menos, la celebración de un tanto en un escenario testigo en el pasado de grandes gestas. En la segunda jornada, primera de los coruñeses, entonces con Borja Jiménez como técnico, el Deportivo le dio la vuelta al partido ante la Balompédica Linense, con sendos tantos de Mario Soriano (2-1).


De nuevo por detrás en el luminoso frente al Pontevedra, el cuadro herculino logró sumar tablas contra el Pontevedra, gracias a un gol de Diego Villares (1-1). Con más apuros de los esperados ganó al Talavera (3-2), con dianas de Villares, Rubén Díez y Rabanillo, en propia, en un partido que a punto estuvo de escaparse y el último choque del abulense en el banquillo de Riazor fue la inmerecida derrota ante el San Fernando (0-1).

 

Invictos

Con Óscar Cano ya en la banqueta, los coruñeses lograron una sufrida victoria contra el Linares (2-1), un triunfo por la mínima ante la UD Sanse, con una solitaria diana de Quiles (1-0) y unas tablas, que con más acierto del Depor podían haber sido un triunfo, en el último choque contra la Cultural Leonesa (2-2). 

 

Cano admitía que era importante “mejorar” para minimizar el número de contraataques y para que el Depor encaje menos. Y eso pasa por tapar las grietas que han aparecido en Riazor. 
 

Buenos números de asistencia
Con 13.970 espectadores, el feudo coruñés superó en afluencia a varios campos de Segunda
 

A pesar del mal tiempo, la lluvia y el viento que fueron protagonistas en la jornada dominical, el Abanca Riazor registró una buena asistencia, con casi 14.000 espectadores, concretamente 13.970.


Números que lo sitúan por encima de la afluencia que tuvieron campos de Segunda, como El Sardinero (13.764), el Ciutat de Valencia (13.463), el Nuevo Los Cármenes (13.072) o el Heliodoro Rodríguez López (10.597), entre otros.


No obstante, el récord de asistencia de la jornada en Primera Federación se lo llevó el choque entre el Córdoba y el Linares, con un total de 18.250 espectadores que presenciaron la victoria del conjunto cordobés (2-1), líder destacado del Grupo I de la categoría con 29 puntos, tres por encima del Alcorcón, que es segundo en la clasificación.


 


 

Las grietas de Riazor

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