Deportivo Liceo | Una final antes de la final

El Liceo se conjura para ofrecer a su afición una victoria que le conceda la oportunidad de luchar por un título que no conquista desde el curso 12/13 | alba tarrés

El Deportivo Liceo afronta esta tarde en Riazor el partido más importante de lo que va de temporada, una final de 50 minutos contra el Noia, cuyo vencedor se hará con un pasaporte para la serie por el título de la regularidad.

Todo a una carta para los hombres de Juan Copa, que viajaron a tierras catalanas con un cómodo 2-0 en la eliminatoria y regresaron a A Coruña con un incomodísimo 2-2, tanto por méritos del rival como por errores propios.

A favor de los verdiblancos juega, sobre el papel, el hecho de jugar ante su afición y en parquet, en vez del en poco confortable terrazo del Olímpic de L’Ateneu, donde firmaron, en el tercero de la serie, su peor partido del curso, y en el cuarto dejaron escapar tres rentas de dos tantos antes de acabar cayendo a 17 segundos del final.



Doble filo


No obstante, la condición de local es un arma de doble filo. La presión, siempre para el anfitrión. Y más en este caso, toda vez que el Noia, tercero de la fase de regular, no tiene nada que perder; antes de arrancar los playoffs, todos los pronósticos apuntaban a una final Barça-Liceo.

En la historia de la OK Liga-División de Honor, 13 eliminatorias llegaron al quinto encuentro. El saldo es de 9 triunfos locales y 4 visitantes. El Liceo ha disputado cinco y ha ganado... uno. Además, perdió un quinto jugando en Riazor, en los octavos de final de la temporada 2002/2003, por 4-5 frente al Lloret.

La historia del Noia en este tipo de compromisos es todavía más curiosa. En semifinales de la 02/03 venció por 2-4 al Vic, equipo que en el curso precedente le había destrozado (2-8) en quinto partido de cuartos de final.

Precedentes al margen, que poca o nula incidencia deben tener en los protagonistas del duelo de hoy, el Liceo necesita recuperar la fortaleza defensiva que le llevó a ser el segundo equipo menos goleado, con 60 dianas –una más que el Barça– en la fase regular. Una media de 2.3 que contrasta con la de 5.5 en los dos encuentros de semifinales ante el Noia.



Mal momento


Dos encuentros en los que Carles Grau también estuvo por debajo de su mejor nivel. En el tercero, recibió 4 tantos en 5 jugadas a bola parada, una suerte en la que prácticamente toda la temporada había sido un muro. En el cuarto, el tiro definitivo, de Eloi Mitjans, aún no se sabe cómo pudo acabar dentro de la portería.

No obstante, la inmensa calidad del meta del Liceo está fuera de toda duda. Al igual que la de los otros jugadores de verde y blanco que tienen, entre otras, la misión de restarle trabajo. Y en este punto debe empezar el camino a la final.

Los de Juan Copa no pueden caer en el juego alocado que propuso el Noia en la segunda mitad del cuarto envite, cuando se vio contra las cuerdas. Un ida y vuelta casi continuo que acabó, como era previsible, de la peor manera.

Controlar el tempo, evitar las contras del rival y marcar primero debe ser las premisas básicas de un Liceo que, hombre por hombre, es mejor que el Noia. Pero el movimiento se demuestra andando. Y la plantilla que entrena Pere Varias lo hace muy rápido en cuanto le abren la puerta. 

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