Deportivo-Calahorra: Levantarse, obligatorio

El central Adrián Lapeña está siendo un fijo para el entrenador Borja Jiménez a lo largo del presente ejercicio | patricia g. fraga

En el peor momento de la temporada, después de tres encuentros consecutivos finalizados con derrota, el Deportivo debe aferrarse a la máxima motivacional de que caerse está permitido pero levantarse es obligatorio.


Tras el palo moral que ha supuesto hincar la rodilla el pasado miércoles ante el segundo clasificado de la tabla, un Racing de Santander a dos puntos y con un encuentro menos, la escuadra blanquiazul debe sobreponerse cuanto antes a su ‘minidepresión’, toda vez que venía de sucumbir previamente ante Real Unión de Irún (1-2) y SD Logroñés (1-0).


Para disipar los fantasmas en Riazor los herculinos no deben perdonar a un modesto como el Calahorra, que sin embargo ha trazado una línea ascendente desde el inicio de curso hasta acomodarse en la zona templada de la tabla, con 34 puntos, con un colchón muy mullido sobre la zona de descenso.


El inesperado tropiezo entre semana y el consiguiente sobreesfuerzo ha generado en el Depor una fatiga tanto física como psicológica de la que tiene que recuperarse cuanto antes para lograr reasentarse en el liderato del Grupo I de Primera RFEF.


El entrenador deportivista Borja Jiménez, cuyo equipo saltará al campo sabiendo ya el resultado en el duelo entre dos de sus competidores directos, el Unionistas-Racing, podría retocar su once debido al deterioro de sus hombres y también de manera obligada debido a la sanción de Juergen Elitim, un titular indiscutible durante todo el año.


Así pues, siempre con Ian Mackay bajo palos, la defensa podría estar integrada por Lapeña y Jaime en el eje, flanqueados por Trilli en la derecha y Aguirre o Héctor en la izquierda.


En la zona de creación retornará el capitán Álex Bergantiños —después de su suplencia del miércoles—, acompañado quizá por Diego Villares y Rafa de Vicente o Mario Soriano.


En zona de ataque es muy probable que regresen en el once Miku —como delantero centro— y Quiles —escorado a la banda derecha—, con William de Camargo desplazado al ala siniestra.


En el banquillo de la suplencia podrían aguardar su turno para revolucionar el encuentro hombres como Menudo, Doncel, Álvaro Rey, Yeremay o el propio Noel.


Enfrente, el RC Deportivo se topará con un cuadro humilde como el Calahorra, que ha experimentado una metamorfosis positiva desde el 0-3 de la tercera jornada en La Planilla a manos de los coruñeses.


El equipo entrenado por Eduardo Docampo solo ha perdido uno de sus últimos seis compromisos de Liga, recibiendo tan solo 22 dianas en el presente campeonato.


Dispuestos a protagonizar la campanada en un feudo histórico como Riazor, actuarán sin presión, habida cuenta de la renta más que notable que poseen sobre el precipicio a Segunda RFEF.


Con “muy poco que perder” en su visita a A Coruña, tal y como confesó el lateral derecho Cera en la previa, los calagurritanos quieren hurgar en la herida blanquiazul.


La afición de Riazor, que incluso tras el tercer revés consecutivo de los suyos despidió al equipo con una ovación, volverá a dejarse la garganta para reencauzar la temporada.

Deportivo-Calahorra: Levantarse, obligatorio

Te puede interesar