Domingo 26.05.2019

Lendoiro: “Cambiamos un título por el cariño del aficionado y ganamos”

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El 14 de mayo de 1994, del que hoy se cumplen 25 años, se decidió una Liga que podía haber sido la primera del Deportivo, pero que acabó en las vitrinas del Barcelona. Los coruñeses cambiaron “un título por el cariño del aficionado al fútbol” y salieron “ganando”. Así lo cree ahora el artífice de aquel equipo, Augusto César Lendoiro.
Él fue quien llevó al Deportivo a Primera División tras casi veinte años en categorías inferiores y lo convirtió en el SuperDepor, un equipo capaz de codearse con los grandes y que acabó levantando seis años después el título de Liga que en 1994 se le escapó porque su central, Miroslav Djukic, no convirtió una pena máxima en el último instante.
A las puertas de ese mismo escenario en el que perdió una Liga y ganó otra y tras haber atendido las mil y una peticiones de fotos que le hicieron en los últimos cien metros hasta el acceso al campo, Lendoiro rememora en esta entrevista, con la perspectiva que da el tiempo, lo que pudo haber sido y lo que fue finalmente aquel 14 de mayo de 1994 para el Deportivo.

El penalti de Djukic pasará a la historia del fútbol porque no existe otro caso igual
 

Han pasado 25 años del famoso penalti de Djukic. ¿Desde la perspectiva que da el tiempo, cómo lo analiza?
Pasará a la historia del fútbol mundial porque no existe otro caso. Sirvió para que al Deportivo lo quisiesen y conociesen millones y millones de aficionados de todos los países. Nos hizo un mito.

Aquel día hubo lágrimas, ¿se puede hacer una lectura positiva ahora?
Yo, la verdad es que lágrimas no, pero sí una enorme pena. Positivo fue todo lo que vino después, el cariño generalizado del mundo del fútbol y que España nos pagó en el 2000 la Liga que nos debía.

¿Qué se le pasó por la cabeza aquel día en la que usted ha denominado como silla eléctrica, el sillón presidencial en el palco de autoridades del estadio de Riazor?
Ya me había hecho a la idea que ese día no ganábamos porque estábamos jugando mal. De repente, el penalti, nos había venido Dios a ver. Vamos a ganar. Pero no lo merecíamos y lo fallamos. No fue, ni de lejos, el día que más sufrí en esa silla eléctrica.

Ya me había hecho a la idea de que no ganábamos porque ese día jugamos mal

¿Usted habría elegido otro lanzador para aquel penalti?
Ahora es fácil decirlo, pero, una vez que Donato había sido sustituido, quizás habría sido bueno llamar a todos los jugadores y preguntarles quién estaba entero para lanzar un penalti que valía una liga. Pero lo dicho, desde el sillón es muy fácil decirlo.

¿Cree que es posible a día de hoy una gesta como aquella, que un equipo pequeño, casi recién ascendido, llegue con opciones de ganar el título de liga en la última jornada?
Sin duda, ¿qué nos quedaría al aficionado si nos eliminasen la ilusión? Yo diría que con el nuevo sistema de pago de derechos televisivos se hace más factible que entonces.

Positivo fue todo lo que vino después y que España nos pagó una Liga en el 2000

¿Se le ha dado el valor merecido a aquel momento de la historia del Deportivo?
Yo creo que sí. Quizás falte una película que recoja ese instante épico que evitó que todo el mundo futbolístico disfrutase del justo triunfo de un club modesto de una pequeña ciudad como Coruña. Claro que cambiamos un título de Liga por un cariño del aficionado al fútbol para toda la vida. Creo que en el cambio nosotros salimos ganando.
Usted solía bajar al vestuario al final de los partidos, ¿qué vio aquel día y qué hizo?
Observé una enorme desolación. En esos momentos pocas cosas puedes hacer. Solo abrazarte a cada uno sin decir ni una palabra.

Al bajar al vestuario vi una gran desolación, poco puedes hacer
 

A pesar de todo hubo fiesta en Cuatro Caminos, donde el deportivismo celebra sus títulos, y la plantilla mantuvo el plan de ir a cenar. ¿Cómo fueron aquellas horas posteriores?
Me decía Mari Carmen Izquierdo (periodista deportiva) en la cena: Augusto, esto solo lo podéis hacer vosotros. Efectivamente, celebrábamos haber perdido una Liga de penalti en el último minuto. Al principio, nos costó entrar en calor. Después, nos costó acostarnos. Yo, para ser fiel a mis principios nocturnos, salía con mi mujer de la discoteca a las diez de la mañana.

¿Qué habría cambiado, además de la suerte, si pudiera volver a aquella temporada 1993-94?
Nunca miro atrás. No sirve para nada y, encima, te hacen chistes.

Se ha hablado mucho de todo aquello, ¿ha quedado algo por decir?
Comprenderás que tengo que dejar algo para mis memorias, ¿no? (risas).

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