Alejandra: “Es un orgullo jugar en el equipo de mi ciudad”

Alejandra: “Es un orgullo jugar en el equipo de mi ciudad”
Alejandra Fernández es una de las mejores pateadoras de la liga | Alberto Segade

Alejandra Fernández (10 de diciembre del 2002, A Coruña) es el claro ejemplo del amor a una disciplina, a unos colores y a una ciudad.


La medio melé coruñesa conoce a la perfección A Coruña, donde se crió, y el CRAT Residencia Rialta, pues desde que entró con cinco años hasta ahora, pasó por todas las categorías inferiores. 


Actualmente, Alejandra, en esta temporada, se convirtió en una de las pilares del equipo entrenado por Pakito Usero, puesto que ha jugado el 94% de los minutos totales.

 

Una vida ligada a un solo club

La joven coruñesa, desde que empezó en el CRAT con cinco años, sabe lo que es sufrir y pasar por todas las categorías inferiores para continuar con una aprendizaje que la llevó a jugar en la División de Honor.
Para ella, “es un orgullo muy grande poder jugar en el equipo de la ciudad donde nací, me crié y vivo”, señala Alejandra. 


“Este equipo es mi familia y poder jugar en casa y que me puedan venir a mis amigos, es algo increíble”, añadiendo que “por todo eso me gustaría poder seguir muchos más años aquí y poder llevar el club a los más alto”, indica.


Pero no solo hay el amor hacia el club, sino hacia este deporte, pues a sus compañeros de clase (está realizando varios cursos para preparar su entrada a la universidad), amigos y familiares “siempre les intento convencer de que prueben y alguno se llegó a animar pero lo acabaron dejando”. A pesar de eso, “seguiré intentando que vengan aunque sea un deporte duro y que requiera mucho sacrificio”, asevera la coruñesa.


Sin embargo, aunque tenga ese cansancio acumulado de jugar estas últimas semanas y de entrenar duramente, indica que “es un parte del deporte y que se lleva muy bien porque cuando se acaban los partidos, acabas echando de menos esos lunes y esos martes donde los entrenamientos cuestan un poco más de lo normal”.

 

Más que un equipo, es una familia

Esa intensidad en los entrenamientos también será causada por los resultados cosechados en la semana posterior a los partidos. Especialmente si son derrotas y fuera de casa, como la pasada ante el Cocos.


“El partido pasado fue muy intenso y muy difícil, como todos los partidos ante el Cocos”, comienza diciendo la coruñesa. “Tuvimos varios errores, dentro de los múltiples partidos que hay en un encuentro como dice Pakito, y nuestro rival supo aprovecharlos”. 


Sin embargo, aunque le dan importancia a la derrota, siempre velan por el estado mental del grupo. “Al final, somos como una montaña rusa. Cuando estamos conectadas y unidas somos capaces de cualquier cosa, pero si no, somos capaces de lo peor”, afirma Alejandra.


Y es que para este equipo, que es como una familia y se “apoya en las buenas y en las malas mucho más” siempre velan porque todas las jugadoras estén lo mejor posible. 


“Par conseguir ese equilibrio que necesitamos para ganar en casa y fuera, necesitamos que todas estemos bien porque, aunque salen 15 y puedan jugar 23, si falla una fallamos todas. Por este motivo, siempre nos apoyamos y nunca buscamos señalar a nadie”, apunta la joven jugadora.


Esta situación de una mayor desconexión, no se suele dar en Elviña, pues continúan invictas a pesar de recibir a grandes rivales. En este sentido, Alejandra Fernández apunta a que “jugar en casa nos da un plus de tranquilidad, porque  es donde entrenamos y también están nuestros amigos”. 


“Quizás, deberíamos romper esa barrera para olvidarnos de donde jugamos y así ofrecer nuestro mejor juego”, señala la medio melé.

 

Una buena temporada

La jugadora coruñesa, a pesar de las derrotas del CRAT fuera de casa, se encuentra en una de sus mejores temporadas. La joven está siendo una de las más destacadas, sobre todo en el lanzamiento a palos, puesto que se encuentra entre las cinco jugadoras con mayores puntos conseguidos con el pie con 18, situándose a solo tres del tercer puesto.


“Al principio de temporada no pensaba en ello, pero luego me vi que tras la primera jornada, estaba ahí arriba (fue la máxima anotadora), pues me hizo mucha ilusión”, apunta la coruñesa.


Esta situación, la de patear a palos, es “algo que siempre me gustó, incluso cuando jugaba con los chicos pero ellos, como eran más fuertes y tenían más puntería pero cuando fui al femenino, ya fue mi turno”. 
Y aunque, admite que se pone “nerviosa en situaciones difíciles, intento intento no pensar y meterme en mi mundo para lanzar de la mejor manera posible”.


Y es que esto puede parecer fácil pero no lo es, ya que requiere una mezcla de habilidad, fuerza y puntería. Y Alejandra, como siga mejorando en estos aspectos, se va a situar como la mejora lanzadora de la División de Honor.

Alejandra: “Es un orgullo jugar en el equipo de mi ciudad”

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