miércoles 16.10.2019

La UDC se une a campaña de Greenpeace por defensa del Ártico

La Universidade da Coruña (UDC) ha firmado la Declaración Internacional por el Futuro del Ártico promovida por Greenpeace para defender esta zona amenazada por el cambio climático.

Fotografía facilitada por la organización ecologista Greenpeace con varios activistas a bordo de una lancha neumática del rompehielos Arctic Sunrise mientras se acerca al Akademic Lazarev (al fondo) un buque de investigación sísmica en el Mar de
Fotografía facilitada por la organización ecologista Greenpeace con varios activistas a bordo de una lancha neumática del rompehielos Arctic Sunrise mientras se acerca al Akademic Lazarev (al fondo) un buque de investigación sísmica en el Mar de

La Universidade da Coruña (UDC) ha firmado la Declaración Internacional por el Futuro del Ártico promovida por Greenpeace para defender esta zona amenazada por el cambio climático.
El rector de la UDC, Xosé Luis Armesto, ha rubricado la Declaración que planea Greenpeace con el objetivo de concienciar a los agentes implicados en la necesidad de proteger el Ártico.
Con el apoyo a la Declaración de Defensor del Ártico, el rector manifiesta su apoyo a un ecosistema muy frágil amenazado por el cambio climático, según relatan desde la universidad en un comunicado.
El deshielo y el aumento de las temperaturas afectan directamente a cuatro millones de personas que viven en la región ártica, así como a miles de millones de personas más, ya que, al derretirse el Ártico, se enfrentan a fenómenos meteorológicos devastadores relacionados con las corrientes oceánicas más cálidas.
Las ciudades costeras ya están sufriendo las consecuencias de la subida del nivel del mar y esta declaración contempla una serie de medidas como a petición de mayores esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero o la creación de una red de áreas marinas protegidas y reservas marinas en el océano Ártico.
Lo que Greenpeace está demandando es que el Ártico sea declarado Santuario Global, es decir, un tratado multilateral y legalmente vinculante que priorice la protección del Ártico en aguas profundas.
Busca que la zona sea una reserva marina donde la pesca esté limitada, que no se puedan extraer hidrocarburos, que no pueda haber actividad minera ni militar y que la navegación esté restringida.
La UDC recuerda que la Antártida fue declarada Santuario Global gracias a un movimiento social liderado también por Greenpeace.

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