jueves 22/10/20

Reportaje | El sistema que convierte la energía en un problema de alta tensión para Alcoa

Cuando se puso en duda si el problema de Alcoa es el precio de la energía, el presidente del comité de empresa, Juan Carlos López Corbacho, declaró: “Igual temos que coller un alargador, ir a Noruega, abrimos alí unha conta e con esa mesma factura imos demostrar que somos bastante máis competitivos coa mesma tecnoloxía.

O que necesitamos a que alguén regule isto”. Cualquiera de las dos opciones parece igualmente difícil de llevar a cabo a día de hoy.

Todo el mundo puede entender que la tarifa eléctrica ha subido mucho, y que eso afecta también a las grandes industrias, sobre todo a Alcoa, que pasa por ser el mayor consumidor de todo el territorio español. Pero en los últimos días, términos como “subasta de interrumpibilidad” o “empresa electrointensiva” han sido repetidos tanto por políticos como por delegados sindicales que resultan bastante más oscuros y los propios portavoces de Alcoa reconocen que es difícil arrojar luz sobre el asunto, casi tan difícil como descifrar el recibo de la luz en un hogar medio.

A nivel industrial, existen dos factores importantes, que debe atender una empresa como Alcoa: el primero, la subasta diaria, lo que se denomina Pool eléctrico, y que tiene cada mañana a las diez. Cualquiera puede consultarlo en la página web del Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE).
Existe una previsión informática de cada energía se va a necesitar para el día siguiente (históricos,
datos meteorológicos, etc) en megavatios por hora. Y a partir de esa demanda, se establece la subasta: la primera energía por la que se puja es la nuclear, porque está siempre en funcionamiento, seguida de las renovables (eólica, hidráulica). El resto de la demanda es cubierta por otras generadoras, como las centrales térmicas o de ciclo combinado (gas natural). Es la energía más cara, porque quema combustible, pero lo anómalo del sistema (único en Europa) es que toda la energía se vende al precio que haya obtenido esta última. Es el resultado de la liberalización del mercado eléctrico establecida por el gobierno de José María Aznar en 1997. Antes, el Gobierno marcaba el precio de energía según el coste de la generación.

Eso explica por qué solo la factura eléctrica de la planta coruñesa supera los seis millones de euros al mes (80 euros/megavatio): La fabricación de aluminio consume enormes cantidades de electricidad, aunque la fábrica de Alcoa que más energía emplea es la de San Cibrao, por ser la más grande.

Interrumpiblidad
Con este sistema, es muy difícil para una empresa calcular cada septiembre una cuenta de resultados, por eso es tan importante la interrumpibilidad, que es un servicio que prestan las grandes empresas consumidoras (electrointensivas) a la empresa semipública Red Eléctrica Española (REE), que puede obligarles a cortar el suministro si es necesario, ya sea por causas técnicas o porque el coste de la electricidad se vuelve muy elevado.

Así que REE saca a subasta la potencia interrumpible en bloques de megavatios/hora, la última, de 40, y los grandes consumidores ofrecen prestar este servicio al menor coste. Para que exista competencia, siempre se ofrecen menos bloques de los que realmente precisan los grandes consumidores, pero Alcoa es la industria más dependiente: supone el 45% de su coste total de producción. Solo para A Coruña, adquirió 23 bloques de cinco megavatios cada uno,.

Entre sus tres plantas, en diez años, Alcoa recibió mil millones de euros, según el Ministerio de Industria, lo que compensaría el alto precio de la energía. Solo en la última subasta, se llevó 90 millones de euros y se espera recibir otros 150 millones por sus bajas emisiones de C02. Pero no saber cuánto dinero recibirá cada año impide a Alcoa hacer previsiones, y para un gigante multimillonario la cuenta de resultados puede ser tan inquietante como los recibos de la luz a final de mes para un particular.

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