jueves 26/11/20

Los policías locales alertan de un incremento de conductores a la fuga

En los ultimos meses se han registrado varios casos de conductores que abandonan el escenario de un accidente o que al ser abordados por la Policía Local, deciden darse a la fuga en vez de colaborar con la autoridad

Los agentes del 092 nunca saben si dar el alto a un coche desembocará en una persecución	Patricia g. fraga
Los agentes del 092 nunca saben si dar el alto a un coche desembocará en una persecución Patricia g. fraga

En los ultimos meses se han registrado varios casos de conductores que abandonan el escenario de un accidente o que al ser abordados por la Policía Local, deciden darse a la fuga en vez de colaborar con la autoridad y afrontar una sanción. En algunos casos, ese comportamiento ha desembocado en peligrosas persecuciones por el centro de la ciudad, a veces incluso en sentido contrario. Fuentes del Cuerpo municipal reconocen sentirse perplejos ante estos incidentes, que antes eran muy escasos. Solo en los últimos dos meses se han registrado cerca de diez.
La racha comenzó en diciembre. “No tenemos muy claro por qué es, si es por las alcoholemias o porque se les descubre que circulaban sin el seguro del coche, pero lo cierto es que últimamente hay más”, explica un agente. La mayor parte de los incidentes tiene lugar por la noche, lo que unido al alcohol puede explicar la decisión de los conductores de darse a la fuga. Fue el caso del 22 de diciembre, en la calle del Orzán con la rúa alta, donde un Citröen C5 se dio a la fuga tras verse implicado en una colisión solo para ser interceptado por la Policía Local en la avenida de Buenos Aires. El conductor, un sadense de 51 años, dio positivo en el test, en un grado de alcoholemia penal.
Igualmente ebrio estaba el sujeto de 35 años que se saltó un semáforo en la calle Sol a las 04.45 de la madrugada y que ignoró el alto de un coche patrulla para seguir circulando hasta su garaje, donde llegó a pasarle por encima del pie a uno de los agentes. O el conductor de 22 años que, el 26 de diciembre, tuvo que ser interceptado en Linares Rivas tras ignorar la orden de detenerse que le dieron cuando viajaba por Alfonso Molina a gran velocidad. El 22 de diciembre, otro conductor ebrio volvió a ignorar la sindicaciones de los agentes en la ronda de Nelle, a la una y media de la madrugada y estos tuvieron que apartar el coche patrulla para evitar una colisión.
En cambio, otro individuo aceleró en la avenida de Arteixo, ignorando las luces rojas de los cruces, al ver a los policías porque conducía con el permiso de conducir retirado.

temeraria
Pero, sin duda, el caso más grave de temeridad al volante se registró en la madrugada del día 3, cuando un joven de 22 años que fue descubierto circulado borracho en zig zag por Zalaeta escapó de los agentes a toda velocidad. Según los propios policías, fue una persecución de película: el joven saltó con el coche por unas escaleras del callejón de Atocha baja y circuló en dirección contraria por el túnel de O Parrote, arrancando una barandilla y chocando con otro vehículo.
Los agentes rara vez cierran el paso a un fugitivo atravesando los coches patrullas en su camino, aunque eso signifique alargar la persecución, para evitar una colisión que podría ser mortal para el conductor que huye. Aquella noche llegaron hasta la avenida de A Pasaxe, frente al Hospital Materno. “Para entonces, su coche estaba muy mal y echaba humo. Ya casi no podía seguir”, recuerdan. Aún así, tuvieron que romper las ventanillas para sacarle por la fuerza.

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