jueves 02.04.2020

La Policía Local contabiliza más de 400 accidentes con fuga en lo que va de año

Suele ocurrir cuando uno se ve implicado en una colisión por un descuido que le invadan los nervios por las consecuencias, legales o económicas.

Agentes municipales en un accidente con fuga a principios de año | pedro puig
Agentes municipales en un accidente con fuga a principios de año | pedro puig

La mayor parte de las veces, el sentido de la responsabilidad o simplemente la presencia de testigos mantiene en el lugar de los hechos al implicado, pero otras veces este decide poner tierra de por medio. En los últimos años, esta tendencia ha ido subiendo ligeramente, y este año ya son más de 400 los casos registrados por la Policía Local. 

La mayoría de las veces, el accidente consiste en simples golpes a otros coches aparcados, defensas abolladas, carrocerías rayadas o retrovisores arrancados. Al no ser aparatoso y no llamar la atención, el conductor puede escabullirse discretamente. Estos son los casos más difíciles de resolver por la Policía Local, cuando recibe la denuncia, a menos que un buen samaritano haya presenciado el incidente y tenido la ocurrencia de apuntar la matrícula o, más habitualmente, sacar un foto con el móvil. “Lo primero que hace todo el mundo es tomar la matrícula o sacan una foto con el móvil”, recuerdan los agentes.

Consumo de drogas
“No sabemos por qué lo hacen –comenta un agente– lo normal es que no tengan el seguro pagado, o permiso de circulación, o simplemente conducen borrachos”. La cuestión es que, aunque el número de siniestros no parece estar aumentando, si lo hace el de fugitivos. Otro factor a contemplar puede ser el consumo de estupefacientes. “Llevamos tiempo detectando un incremento en el número de vehículos que se dan a la fuga después de un accidente, y creemos que tiene que ver con que ahora hacemos test de drogas”, apuntan. 


Otra cuestión muy distinta es si la colisión tiene lugar con otro vehículo en movimiento. Cuando el conductor al que le acaban de golpear en la defensa trasera se detiene y sale del vehículo, el otro acelera y empieza una fuga que muchas veces es inútil. Si no es el mismo afectado, entonces algún amable testigo recoge el número de la placa, haciendo la labor detectivesca algo muy sencillo: “Los localizamos en el 90% de los casos”.

Los incidentes más graves se dan cuando los agentes presencian el accidente o la infracción y el conductor, muchas veces bajo los efectos del alcohol, decide darse a la fuga. Ocurre a veces en los controles de alcoholemia, y ha dado lugar a espectaculares persecuciones a altas horas de la madrugada por el centro de la ciudad, en las que normalmente el fugitivo acaba siendo capturado poco después y añade los cargos de conducción temeraria y resistencia a la autoridad.

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