sábado 16/1/21

Los ladrones de cobre asaltan una comunidad de vecinos de Novo Mesoiro

Es un robo insólito: toda una comunidad, la del número 22 de la calle de Fragas de Eume, en Novo Mesoiro, amaneció un día con 18 metros de cobre menos. Las sustracciones de este metal están a la orden del día pero lo raro es que los ladrones se lo llevaran del interior de un edificio habitado porque sus objetivos habituales son obras abandonadas, farolas, tapas de alcantarilla, barras de sujeción de contenedores... pero no la instalación eléctrica de una comunidad.

La reposición del cable robado tiene lugar desde ayer	 javier alborés
La reposición del cable robado tiene lugar desde ayer javier alborés

Es un robo insólito: toda una comunidad, la del número 22 de la calle de Fragas de Eume, en Novo Mesoiro, amaneció un día con 18 metros de cobre menos. Las sustracciones de este metal están a la orden del día pero lo raro es que los ladrones se lo llevaran del interior de un edificio habitado porque sus objetivos habituales son obras abandonadas, farolas, tapas de alcantarilla, barras de sujeción de contenedores... pero no la instalación eléctrica de una comunidad. Su gestoría  valora lo robado en 3.000 euros.
El delito se cometió hace casi dos meses y todavía hoy se siguen arreglando los desperfectos. Y lo cierto es que hubiera podido pasar mucho tiempo más hasta que hubieran descubierto un robo si no fuera porque un vecino detectó un revelador olor a humo en el quinto piso y, al abrir la portezuela de madera de la instalación eléctrica lo descubrió todo. 
Uno de los vecinos, Antonio Gómez, electricista jubilado, explicó que nadie se dio cuenta en un principio porque el cable robado pertenecía a la toma de tierra, que no conduce electricidad, sino que simplemente la descarga en caso de avería. Junto al tubo de toma de tierra había muchos más, pero ni siquiera los tocaron. “Debieron venir de madrugada, porque hace falta tiempo para hacer algo así”, comenta Gómez. Él calcula que pudieron hacerlo en una hora, aunque el electricista responsable de la reparación opina que pudieron tardar hasta tres horas en arrancar todo el cable. 
Como la mayoría de la instalación recorre verticalmente el edificio practicaron un agujero en el tubo de PVC por el que viajaba el cableado, probablemente con un soplete, en cada piso desde el noveno al tercero. Cortaban el cable en cada piso y luego, simplemente, tiraban hasta hacerse con él. 

rápidos y silenciosos
“Lo que no entiendo es por qué no hicieron dos agujeros, uno e el tercero y otro en el noveno, y tiraron simplemente. Hubiera sido más fácil”, comenta Gómez. De cualquier manera, el electricista apunta a que conocían bien la instalación de la comunidad, porque pudieron cometer el robo de manera rápida y silenciosa, sin despertar a ninguno de los vecinos.
Afortunadamente, no se dio ningún caso de sobrecarga en el sistema durante todo el tiempo que la comunidad permaneció sin toma de tierra, o los daños en los aparatos eléctricos hubieran podido ser graves. Por ejemplo, si hubiera tenido lugar una tormenta, un solo rayo podría haber afectado a todo el edificio. Las reparaciones comenzaron ayer y está previsto que finalicen hoy, para lo que los propietarios tuvieron que dejar entrar en su domicilio al electricista, que fue realizando las conexiones una por una. 
En cuanto al metal desaparecido, todos los vecinos están convencidos de que hace mucho tiempo que habrá sido fundido y vendido a una chatarrería. El precio del cobre sigue siendo alto, y provoca muchos perjuicios a las instalaciones de las que desaparece. Pero estás suelen ser públicas, y no una comunidad de vecinos.

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